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La primera mesa de [CS2002] tuvo como misión sentar las bases para el resto
de congreso. Una función integradora dónde hubo representación de todas las
partes participantes.
Óscar Vilarroya, médico y doctor en ciencia cognitiva introdujo la mesa con
una conferencia de apertura en la que expuso los retos de las ciencias
sensoriales, un campo de trabajo abordado por múltiples disciplinas con un
mismo objetivo de estudio. La necesidad de establecer una metodología robusta y
consistente, encontrar la solución a una serie de preguntas experimentales que
ahora carecen de respuesta, y postular un marco teórico con principios válidos
para todas las disciplinas implicadas deberían erigirse como prioridades para
las ciencias sensoriales. Para Óscar Vilarroya el camino claro debería tender a
la trasdisciplinariedad, la verdadera transferencia de datos entre disciplinas.
Adolf Tobeña, de la Unidad de Psicología Médica de la UAB, y encargado de
presidir la mesa, hizo una interesante observación. El hecho de que ésta
responda al nombre de principios científicos, atestigua que éstos no están bien
establecidos, por lo que el primer paso ahora es encontrarlos.
José Antonio Aznar, del laboratorio de Percepción Visual de la Facultad de
Psicología de la UB, expuso su experiencia en el campo de la percepción visual,
desde un enfoque poco tradicional, el desarrollo de un entorno espacial para
invidentes basado en la visión virtual. El sistema, un interfaz háptico
informatizado denominado Zahorí II, utiliza objetos sonoros que al ser tocados
emiten sonido y estimulan así el desarrollo en el cerebro del individuo de un
mapa espacial auditivo. La conexión de los mapas espaciales auditivo y visual
permite a los invidentes «ver» con el oído y compensar así sus déficits
sensoriales.
Alberto Prats, del Departamento de Anatomía de la facultad de medicina de
la UB, mostró el lado anatómico de la percepción y los sentidos. Su trabajo
consiste en utilizar moléculas trazadoras que permitan localizar con precisión
las neuronas que transmiten las sensaciones concretamente en los dedos de las
ratas. Sus principales conclusiones demuestran que existe un patrón de
representación neuronal con el que puede establecerse la organización exacta de
cada una de las fibras en los ganglios y en el córtex cerebral según el dedo
del que provenga el estímulo.
A las ciencias básicas les siguió el análisis sensorial. Enric Bartra, del
INCAVI, habló sobre la objetividad de los métodos utilizados para valorar las
cualidades de un vino comparando el análisis sensorial afectivo y el análisis
sensorial descriptivo, y apostando claramente por éste último. La existencia de
descriptores definidos y calibrados permite obtener valoraciones con un mínimo
de variación y, según Bartra, con una elevado grado de objetividad.
Ana Garriga Trillo, del Departamento de Metodología de las Ciencias del
Comportamiento de la UNED, presentó un estudio comparativo entre dos escalas de
medición de la intensidad sensorial, una escala numérica de límites
convergentes (escala LC) y una escala lineal no extrema (escala NEL). En el
estudio se pidió a un panel de sujetos no expertos que cualificaran el sabor,
color y gusto de dos vinos chardonnay. El modelo de regresión múltiple
utilizado para valorar las dos escalas identificó sesgos en ambas, aunque en la
escala LC la varianzas se debían a parámetros no sensoriales, mientras que en
la escala NEL eran debidas a la intensidad del estímulo. Ana Garriga acabó
destacando que la escala NEL es más robusta pero aún así, aboga por encontrar
mejores técnicas para evitar los sesgos generados por la medición de aspectos
no deseados.
La última intervención corrió a cargo de Susana Buxaderas, del Departamento
de Nutrición y Bromatología de la facultad de Farmacia de la UB. El trabajo que
expuso se basó en la comparación de un método instrumental con un método de
análisis visual para valorar la capacidad espumante de un cava. Una vez
establecidos los descriptores: espuma inicial, superficie ocupada, corona
generada, tamaño de la burbuja, velocidad de efervescencia y impresión general,
se estableció que los parámetros mejor valorados fueron la superficie, la
corona y la impresión global, mientras que los otros no ofrecen una buena
correlación.
Para finalizar, en la mesa redonda de debate se discutió especialmente
sobre la objetividad del análisis sensorial, la necesidad de educar al catador
para conseguirla y la importancia de los descriptores y escalas utilizadas.
Además, se matizó que, quizás no era correcto hablar de objetividad en el
análisis sensorial sino que debería hablarse más bien de repetitividad.
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