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THE SCIENCE MODULE OF PERCEPNET PROVIDES PAPERS ON PERCEPTION AND SENSORY SCIENCE BY RESEARCHERS WORKING ON THESE DISCIPLINES

¿Hay alguien ahí fuera?
[Somebody out there?]
Redacción


La curiosidad o, incluso, la preocupación por lo que los fetos son capaces de oir dentro del útero materno trasciende el interés científico para convertirse en tema de conversación popular. Se sabe que, incluso antes de nacer, los hijos pueden reconocer la voz de su madre y diferenciar la música del sonido ambiente. Ésta es, de hecho, la base sobre la que se sustentan costumbres, cada vez más habituales, como la hacer escuchar música clásica a los fetos para despertar en ellos un sentido musical o para conseguir una relajación que, a menudo, según algunos obstetras, va más ligada a la propia relajación materna que a los efectos milagrosos de la música sobre la tranquilidad de los fetos.

Según estudios previos, parece ser que los fetos humanos oyen mejor los sonidos de baja frecuencia que los de elevada, es decir, vocales mejor que consonantes y preferiblemente las partes más melódicas de un discurso, y oyen mejor los tambores que los violines. Avanzando en el conocimiento de las capacidades auditivas del ser humano antes de nacer, un grupo de científicos de la Universidad de Florida, liderados por el profesor de ciencias de la comunicación Ken Gerhardt, ha diseñado un ingenioso experimento para grabar los sonidos que el oído fetal percibe, experiencia imposible de realizar con voluntarios humanos por su invasividad pero que, llevada a cabo en ovejas (las propiedades de transmisión del sonido en hembras preñadas de esta especie es similar a la de las mujeres), permite añadir nuevos datos a este apasionante asunto.

El método empleado consistió en implantar diminutos sistemas de grabación en el oído interno de los fetos (partiendo de la hipótesis que ello les permitiría captar los sonidos como los oiría el feto de oveja dentro del útero materno), y registrar las señales que el oído manda al cerebro. Los resultados obtenidos indican que los fetos oyen muchos más sonidos del mundo exterior que los sospechados hasta ahora. Resultan sorprendentes detalles del trabajo como la inteligibilidad de los sonidos grabados por el dispositivo implantado en el oído del feto de oveja. Estos sonidos, en forma de frases surgidas de unos altavoces cercanos a la madre gestante, fueron recogidos por el implante auditivo y reproducidos ante una audiencia de personas voluntarias, que fueron capaces de comprender un 70 % de las frases grabadas. Por otra parte, sin embargo, parece que gran parte de los sonidos que alcanzan el feto llegan algo amortiguados: son ruidos fisiológicos maternos, que se transmiten al oído interno a través del líquido amniótico en el que se encuentra inmerso y de las propias vibraciones craneales del feto. Las implicaciones prácticas del estudio son múltiples. Entre las inmediatas, tal vez una mejora de las condiciones en las salas de prematuros de los hospitales, más acordes con las capacidades auditivas de los neonatos y las potenciales agresiones ambientales que puedan sufrir.


 

[+CIENCIA]
19/02/04
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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