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THE SCIENCE MODULE OF PERCEPNET PROVIDES PAPERS ON PERCEPTION AND SENSORY SCIENCE BY RESEARCHERS WORKING ON THESE DISCIPLINES

Bloqueantes del gusto amargo para las industrias alimentaria y farmacéutica
[Bitter taste blockers for drug and food industries]
Por Montserrat Daban
Rubes Editorial

La empresa biotecnológica de Nueva York Linguagen Corp. ha conseguido bloquear el gusto de las sustancias amargas con compuestos naturales. La empresa, fundada por Robert F. Margolskee (investigador asociado en el Instituto Médico Howard Hughes y professor de fisiología, biofísica y farmacología la Factultad de Medicina de Mount Sinai), recibió el pasado mes de febrero la aprobación formal de la oficina de patentes de Estados Unidos de su patente sobre compuestos que inhiben la respuesta al gusto amargo. Es la primera vez que una estrategia basada en técnicas de biología molecular permite disminuir la percepción de lo amargo causada por moléculas que estimulan este gusto, lo cual constituye un paso significativo hacia la producción de compuestos que contribuirán a que las compañías farmacéuticas puedan mejorar el sabor de sus medicamentos y a que los elaboradores de productos alimenticios reduzcan las cantidades de azúcar, sal y grasas que necesitan añadir a la mayoría de sus procesos.

Trpm5
Investigadores de la Facultad de Medicina de Mount Sinai anunciaron en noviembre del 2002 la identificación de Trpm5, una proteína presente en las células gustativas y el intestino, que juega un papel determinante en el envío al cerebro de mensajes gustativos generados por compuestos amargos. Sus resultados, publicados en Nature Neuroscience, hicieron finalmente realidad las expectativas de la industria de encontrar un modo de eliminar el gusto amargo que en ocasiones acompaña medicamentos y alimentos. Antes de publicar estos resultados, el fundador de Linguagen, R. Margolskee, afirmaba en octubre que estaban probando compuestos que bloquearían el gusto amargo presente en una larga lista de medicamentos, alimentos y bebidas. La respuesta a estas necesidades vino de la mano de descubrimientos como la citada identificación de Trpm5, el canal receptor de potencial transitorio que se expresa en células gustativas y que responde al gusto amargo convirtiendo la información gustativa en señales que son transmitidas a las neuronas gustativas y enviadas al centro de detección de dicho gusto en el cerebro. Percepnet revisó este trabajo el pasado mes de diciembre:

«[...] Para identificar otros posibles candidatos a elementos de transducción de la señal gustativa, autores del Instituto de Medicina Howard Hughes, en colaboración con grupos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, del Centro Monell de las Ciencias Sensoriales, de la empresa Cellular Genomics Inc., y de la Universidad de Hebei en China, han utilizado técnicas de cribaje de cDNA con el objetivo de determinar qué genes se expresaban de forma diferencial en las células gustativas de ratones. Uno de los genes aislados fue trpm5, un miembro de una familia de canales implicados en la entrada de calcio, de modo que este gen se coexpresaba de forma selectiva en una cierta población de células gustativas con moléculas especializadas en la señalización del gusto como la alfa-gustducina. La conclusión a la que llegan Pérez et al. es que Trpm5 actúa como canal de calcio, activado por el agotamiento de los depósitos internos de este ión, aunque el mecanismo de activación se desconoce por el momento. Los autores proponen que este elemento puede estar implicado en la señalización desencadenada por el gusto amargo y, posiblemente, por otros estímulos gustativos.»


Este descubrimiento ha resultado de gran importancia por sus aplicaciones en el campo de las tecnologías del gusto, debido a que la expresión selectiva de la proteína Trpm5 en las yemas gustativas de la lengua habría de permitir a los científicos dirigir sus esfuerzos hacia el bloqueo de la transducción de la señal, por medio de compuestos que puedan ser mezclados con medicinas o alimentos sólidos y líquidos y disminuir su gusto amargo.

Transducción de la señal gustativa
El mecanismo de transducción de señal permite a las células gustativas detectar compuestos gustativos y almacenar la información generada. El proceso implica la interacción de la sustancia sápida disuelta en la saliva con las células receptoras situadas en las yemas gustativas de las papilas linguales. Hay distintos mecanismos por los que una modalidad gustativa afecta a sus células receptoras. Los mecanismos de señalización de las cuatro modalidades aceptadas (dulce, salado, amargo y ácido) y de las dos que se están debatiendo en la actualidad (graso y umami) se conocen sólo parcialmente. Salado y ácido resultan de un influjo de iones sodio, potasio o hidrógeno a través de canales que se encuentran en las células receptoras. Por su parte, dulce, amargo y umami parece que requieren receptores específicos. Las sustancias amargas suelen activar uno o más receptores gustativos que catalizan la activación de una proteína G, específica del sentido del gusto, llamada gustducina (las proteínas G son péptidos heterotriméricos que amplifican las señales generadas en la superficie celular por receptores activados por ligandos). Cuando la gustducina se activa se disocia en sus subunidades alfa y beta-gamma. La subunidad alfa disminuye los niveles del AMP cíclico, un hecho que puede causar la activación de los canales iónicos, dando lugar a un cambio en el potencial de la célula gustativa. Por otro lado, las subunidades beta y gamma parece que activan una fosfolipasa que puede generar un segundo mensajero capaz de movilizar el calcio que modulará el potencial de membrana de la célula gustativa. Esta cascada de reacciones hace que la célula receptora envíe al cerebro información sobre el estímulo amargo. No obstante, existen otros mecanismos para las sustancias amargas que no implican la activación de la gustducina. Tales sustancias atraviesan las membranas de las células gustativas y modulan directamente enzimas responsables de la transducción de señal y canales iónicos. Por consiguiente, un compuesto que bloquee la activación de los receptores GPCR (receptores acoplados a proteína G o G protein-coupled receptors) o bien las proteínas de señalización en pasos posteriores evitarán la percepción de lo amargo.

Niveles de bloqueo del gusto amargo
Enmascarar el gusto o modificar los procesos de elaboración del producto son los dos métodos que actualmente se aplican para mejorar el gusto amargo de medicamentos o alimentos. El primero incluye generalmente la adición de grandes cantidades de sodio o azúcar. Por su parte, los cambios en el proceso de elaboración suelen comprender la microencapsulación y la eliminación de contaminantes por intercambio iónico. Aunque estos métodos pueden resultar adecuados en determinadas aplicaciones, presentan algunos inconvenientes. La adición de sodio y azúcar puede favorecer la hipertensión y la obesidad, dos de los principales factores de riesgo de enfermedades graves, y la microencapsulación puede resultar poco adecuada para aquéllos que únicamente pueden tomar alimentos y medicinas en presentaciones líquidas. La nueva estrategia basada en la biología molecular contempla bloquear la transducción del gusto amargo a varios niveles de la vía de transducción (véase figura): en la interacción entre receptor y ligando, en la interacción entre receptor y proteína G, en la activación de la proteína G, en la interacción entre la proteína G y el efector, en la generación del segundo mensajero y, finalmente, a nivel de la activación de los canales. Todos los compuestos que bloquean el gusto amargo son nucleótidos que se pueden encontrar naturalmente en alimentos, lo cual significa que estos compuestos no necesitarán una aprobación adicional si se añaden a alimentos o fármacos en pequeñas cantidades.




Fuente:
Linguagen
GPCR: Receptor acoplado a proteína G
Niveles de bloqueo: 1. Interacción receptor-ligando; 2. Interacción receptor-proteína G; 3. Activación de la proteína G; 4. Interacción proteína G-efector; 5. Generación del segundo mensajero; 6. Activación de los canales iónicos.


 

[+CIENCIA]
17/03/03
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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