Percepnet & Freixenet
portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | suscripción

THE SCIENCE MODULE OF PERCEPNET PROVIDES PAPERS ON PERCEPTION AND SENSORY SCIENCE BY RESEARCHERS WORKING ON THESE DISCIPLINES

Localización del miedo y la ansiedad en el genoma de la rata
[Fear and anxiety markers in rat genome]
Raúl Aguilar Heras
Doctor en Psicología y profesor asociado de la Unidad de Psicología Médica, Universidad Autónoma de Barcelona

Alberto Fernández Teruel
Doctor en Psicología y profesor titular de la Unidad de Psicología Médica, Universidad Autónoma de Barcelona

Todo el mundo sabe qué es el miedo. Lo sentimos cuando nos encontramos en situaciones que suponen una amenaza para nuestra integridad física o nuestra autoestima. Es decir, ante circunstancias percibidas como potencialmente peligrosas. Son diversas y hay unas cuantas formas de miedo predominantes en nuestra especie: nos dan miedo, por ejemplo, las serpientes y las arañas peludas, la oscuridad, las alturas y las enfermedades graves. Pero también nos causan miedo los desconocidos y las situaciones de compromiso social. Son reacciones normales. Cuando los miedos llevaderos se vuelven exagerados y persistentes, pueden terminar convirtiéndose en patológicos. Son las fobias simples o complejas. Las personas que las sufren pueden ver su funcionamiento cotidiano seriamente comprometido. Especialmente cuando los tropiezos con el estímulo temido son frecuentes.

Además de ser el protagonista de las patologías fóbicas, el miedo es un estado emocional íntimamente ligado a la ansiedad y el estrés, dos alteraciones que pueden ser bastante difíciles de distinguir. En este sentido, se puede considerar, en general, que las respuestas emocionales desmedidas ante estímulos percibidos como amenazantes constituyen el núcleo de la patologías ansiosas (fobias sociales, hipocondriasis, ataques de pánico o trastornos de ansiedad generalizada). Gracias al interés que el miedo y la ansiedad han suscitado en los neurocientíficos durante los últimos 25 años, ahora se conocen bien las regiones y sistemas cerebrales principales que median estas emociones. Predominantemente se encuentran en zonas profundas de nuestro cerebro, como la sustancia gris periacueductal, la amígdala y el sistema septohipocampal. Estos lugares recónditos de nuestro cerebro tienen cuño ancestral y los compartimos con otros mamíferos infrahumanos como la rata.

Varias fuentes de evidencia convergen al indicar que el miedo y la ansiedad están sujetos, en parte, a influencias genéticas. Los psicólogos animales, por ejemplo, demostraron ya en los años sesenta que se podían crear estirpes de ratas con perfiles ansiosos radicalmente diferentes, cruzando entre sí animales muy miedosos (aquellos que defecan a menudo cuando perciben una amenaza), y apenas miedosos (los que defecan poco ante estímulos amenazantes). Estudios similares llevados a cabo con otras especies (ratones, aves y primates) han dado lugar a progenies de animales con perfiles ansiosos también extremos: unos propensos a las reacciones de miedo exageradas y otros insensibles a las amenazas. Se ha demostrado en nuestra especie que bebés altamente temerosos continúan siendo así muchos años más tarde, en comparación con niños desinhibidos. Asimismo ensayos realizados con hermanos gemelos sugieren, además, que el temperamento ansioso tiene una heredabilidad que oscila entre el 30% y el 50%. Aunque este tipo de investigaciones no permite establecer qué partes del genoma desempeñan un papel en el desarrollo de los circuitos neuronales del miedo y la ansiedad, es decir, cuál es su arquitectura genética precisa, sí significan una aportación muy relevante: han proporcionado firmes indicios de que estas emociones tienen una base genética. De hecho, la ingeniería genética actual ha permitido silenciar genes responsables de algunas moléculas cruciales para este tipo de emociones. Lo ha conseguido usando ratones knockouts, llamados así por ser despojados artificialmente de estos genes diana.

Nuevas técnicas y metodologías de investigación en genética molecular, acompañadas de programas bioestadísticos complejos desarrollados muy recientemente, han hecho posible empezar a buscar lugares cromosómicos concretos que puedan contener, con un margen de probabilidad elevado, genes relacionados con rasgos psicológicos complejos, tales como el miedo y la ansiedad. Estas zonas cromosómicas reciben el nombre de lugares para rasgos cuantitativos (del inglés Quantitative Trait Loci o QTL). Un líder mundial en la aplicación de las técnicas de QTL para detectar lugares del genoma relacionados con el miedo y la ansiedad es Jonathan Flint (Universidad de Oxford). Flint y colaboradores propusieron en 1995, por primera vez, unas bases genéticas simples para la ansiedad en el ratón de laboratorio. Sus resultados principales fueron replicados más tarde por dos laboratorios independientes usando otro tipo de medidas de miedo.

En nuestro laboratorio de la Unidad de Psicología Médica (Universidad Autónoma de Barcelona, UAB), estos resultados fueron recibidos con excitación, pues llevábamos varios años investigando las bases neurobiológicas y hormonales del miedo en unas cepas de ratas especiales desde un punto de vista genético: las ratas romanas RLA (miedosas) y RHA (desinhibidas). Habían sido obtenidas mediante crianza selectiva por diferencias extremas en conducta ansiosa. Esto nos llevó a poner en marcha un proyecto de investigación en colaboración con diversos equipos punteros en la neurobiología del miedo, entre ellos el de Jonathan Flint. El objetivo de la investigación fue la localización de QTL que pudieran abrigar genes relacionados con el miedo y la ansiedad en estas ratas.

Para ello evaluamos a una amplia muestra de animales en una serie de pruebas conductuales que entrañaban distintas clases de estímulos que podían percibir como amenazantes, tales como un campo abierto (agorafobia), un laberinto elevado en cruz (fobia a las alturas), la respuesta de sobresalto y algunas formas de fobias adquiridas (condicionamiento de miedo). Se mapeó a continuación el DNA de cada animal mediante numerosos marcadores genéticos. Finalmente, Flint y su equipo aplicaron las técnicas de localización de QTL sobre los datos conductuales obtenidos en nuestro laboratorio. El resultado principal de la investigación fue que un QTL localizado en el cromosoma 5 de la rata afectaba de una manera muy consistente un buen número de respuestas de miedo, medidas en diversas pruebas conductuales. El hecho de que las respuestas de miedo influidas por este QTL fueran también atenuadas específicamente por fármacos ansiolíticos (benzodiacepinas como el diacepam), tal como indicaban numerosos estudios previos, sugiere con fuerza que efectivamente podríamos haber atrapado un QTL relacionado con el miedo y la ansiedad. Es razonable predecir, por tanto, que las zonas cerebrales influidas por este QTL pueden ser las mismas que aquellas en donde actúan las sustancias ansiolíticas, como por ejemplo, la amígdala, el sistema septohipocampal y el córtex cingulado.

¿Adónde nos llevarán estos resultados? Los hallazgos que ha proporcionado este estudio tan sólo son el primer paso de una indagación científica más ambiciosa, que persigue apresar genes concretos relacionados con la conducta ansiosa. El paso siguiente es la caracterización de estos genes potenciales en ratas y estudiar sus homologías en otras especies diferentes, incluidos los humanos, con el fin de desarrollar en último término fármacos más selectivos para las tipologías del miedo anómalo y las ansiedades incapacitantes.

Agradecimiento
Aparte de los firmantes de este artículo (R.A. y A.F.T.), trabajaron en este proyecto Luis Gil Calzada, Rosa Escorihuela, Lidia Giménez y Adolf Tobeña, todos miembros del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona. Jonathan Flint y su equipo realizaron el análisis de QTL a partir de las muestras biológicas. Jeffrey Gray (Institute of Psychiatry, London), Gerard R. Dawson (Merck Sharp and Dohme, London) y Peter Driscoll (Polytechnic Institute, Zurich) contribuyeron decisivamente en diversas fases del proyecto.

Bibliografía
Aguilar R., Gil L., Flint J., Gray J.A., Dawson G.R., Driscoll P., Giménez-Llort L., Escorihuela R.M., Fernández-Teruel A., Tobeña A.: «Learned fear, emotional reactivity and fear of heights: a factor analytic map from a large F2 intercross of Roman rat strains», Brain Research Bulletin 2002; 57:17-26.

Fernández-Teruel A., Escorihuela R.M., Gray J.A., Aguilar R., Gil L., Giménez-Llort L., Tobeña A., Bhomra A., Nicod A., Mott R., Driscoll P., Dawson G.R., Flint J.: «A quantitative trait locus influencing anxiety in the laboratory rat», Genome Research 2002; 12: 618-626.


 

[+CIENCIA]
31/05/02
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Arriba
portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | suscripción
©Rubes Editorial
[Créditos]