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THE EDITORIAL SECTION PROVIDES MONTHLY COMMENTS AND REFLECTIONS ABOUT SENSORY SCIENCES BY PERCEPNET EDITORS AND CONTRIBUTORS

Música para radiadores
[Music for radiators]
Pocos estímulos son capaces de despertar una reacción tan emotiva como la música. Esta facultad, representación de una propiedad emergente de la complejidad de la cognición humana, reside en la activación de determinadas estructuras cerebrales relacionadas con la respuesta a estímulos euforizantes. Se cierra (o tal vez abre) el círculo al relacionar la música con los circuitos cerebrales implicados en la recompensa y la obtención de placer, circuitos límbicos de evolución imprescindible para la supervivencia, si bien la música no es estrictamente necesaria para mantenerla.

¿En qué momento aparece la música? ¿Cuál es su origen? Unas 4000 especies de aves poseen un rico registro vocal, pero parece ser que las similitudes entre los cantos de los pájaros y la música humana son pura analogía. El aprendizaje vocal evolucionó de distinta forma en ambos casos. Fenómenos, sin embargo, que sí parecen tener un origen parcialmente común son la música y el lenguaje, el papel evocador de la primera ligado estrechamente a la existencia del segundo. Ésta es una adaptación específicamente humana.

La música y el lenguaje están tan imbricados desde el punto de vista neurológico porque, en los últimos dos millones de años, ambos fenómenos han evolucionado a la vez, a medida que el cerebro de Homo ha aumentado de tamaño. Ésta es la hipótesis de Dean Falk, profesora de la Universidad Estatal de Florida.

Falk, que ha asistido recientemente a un simposio sobre evolución del cerebro y origen del lenguaje humano, es tal vez más conocida por su teoría del radiador, divulgada en su libro Braindance. Para ella, el tamaño del cerebro de los ancestros humanos aumentó espectacularmente con la posición erecta, modificación  paralela al desarrollo de una red de vasos craneales capaces de refrigerar el cerebro y de controlar la temperatura cerebral como hace el radiador en un motor.

Lamentan los expertos que la música raramente merezca una mención en los estudios sobre evolución humana, y manifiestan su deseo de asistir al inicio de una musicología evolucionaria, a establecer como subcampo de la biomusicología, y que se dirigiría al análisis de la evolución de este espacio perceptivo humano. Espacio que pertenece también a las igualmente ubicuas ciencias sensoriales, con límites en proceso de definición.


 

[+EDITORIAL]
16/11/01
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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