| ¿Hasta qué punto
puede ser cierto el condescendiente «siento exactamente
como te sientes»? ¿Es usted capaz de sentir la
sensación de presión en su propio cuerpo al
ver a una persona siendo tocada? ¿Le resulta difícil
creer que algo así suceda? Ese fenómeno existe
y los psicólogos e investigadores del Departamento
de Psicología del University College de Londres
han sido los primeros que han intentado explicar esa reacción.
En 2005, lo estudiaron en detalle y lo denominaron «mirror
touch synaesthesia» (sinestesia de tacto especular,
en inglés).
El fenómeno consiste en una hipersensibilidad asociada
a lo que en neurología se denomina sinestesia (del
griego syn, que significa «junto» y aisthesis,
«percepción»): el desorden entre los sentidos
que normalmente se experimentan por separado. Así,
hay quienes son capaces de «sentir» colores, «ver»
canciones o «percibir» sensaciones gustativas
al tocar un objeto. Las formas de sinestesia más
comunes son asociar palabras o letras a colores particulares
(sinestesia de color-grafema). Esas particulares sensaciones
se producen en una de cada 2000 personas, aproximadamente.
En un reciente estudio publicado en la revista Nature Neuroscience,
los científicos Jamie Ward y Michael Banissy proponen
que en esta nueva forma de sinestesia se establece una relación
muy próxima entre visión y percepción táctil.
Además, ofrecen evidencias de que este tipo de sinestesia
está relacionada con un incremento de la habilidad empática,
una capacidad especial de ponerse en el lugar de otro. Se
sabe que cuando observamos otras personas moviéndose
o cuando las oímos hablar activamos en nuestros cerebros
los mismos circuitos nerviosos como si estuviéramos
realizando dichas actividades, esta es la base neurológica
de lo que denominamos empatía.
En los estudios sobre el tacto especular, las personas que
experimentaban una percepción visual-táctil,
describían que la sensación funcionaba como
un espejo. Así, al observar una persona siendo tocada
en su mejilla izquierda, una de las mujeres participantes
en el estudio sentía la sensación en su mejilla
derecha. Hasta el momento de conocer a los investigadores,
la mujer no era consciente de que esa impresión tan
vívida que tenía no era compartida por la gran
mayoría de la población.
Los científicos ingleses trabajan con la posibilidad
de que esta nueva forma de sinestesia esté causada
por una hiperactividad del sistema neuronal que responde a
la observación del toque. «Puede haber muchas
personas que tienen esa sensibilidad, pero no son conscientes
de que presentan la condición. Creen que es normal»
dice Ward, científica integrante del equipo que estudia
ese fenómeno.
El estudio ha analizado el sistema somatosensorial (el que
permite al ser vivo experimentar sensaciones en las distintas
partes del cuerpo –tacto, temperatura, posición,
dolor) de algunos voluntarios. Los resultados demostraron
que la corteza somatosensorial era activada en las personas
no sinestésicas por la mera observación del
tacto. Esta activación somatoscópica se organizaba
de tal manera que la observación del toque en la cara
activaba el área principal de la corteza somatosensorial
primaria. En los sinestésicos estudiados esta activación
está sobreexpresada.
Los voluntarios sinestésicos mostraron una elevada correlación con su componente empático, superior al de los individuos control. «Estamos observando una muy buena correlación entre empatía emocional y esta interesante condición de sinestesia. El próximo paso será demostrar si la hiperactividad del sistema especular causa directamente el aumento de la empatía», afirma el experto en «neuronas espejo», Christian Keysers de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos.
Los resultados de este estudio y la elevada correlación
del mecanismo con los niveles de empatía parecen evidenciar
hasta qué punto es correcta la noción de que
la gente es capaz de mejorar su empatía al «ponerse
exactamente en el lugar del otro».
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