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THE PERCEPTIONS MODULE OF PERCEPNET PROMOTES CRITICAL DISCUSSION ABOUT HOT ISSUES IN SENSORY SCIENCE AND PERCEPTION, THROUGH MONTHLY CONTRIBUTIONS OF OUTSTANDING RESEARCHERS AND PROFESSIONALS.
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Sensorialidad básica (10): alteraciones de la visión
[Basic sensoriality (10): vision alterations]
Josep de Haro Licer
Hospital de Badalona

En el capítulo anterior, estructuramos el análisis de la imagen, en el actual, manteniendo el mismo tipo de análisis, podemos realizar una inspección de las alteraciones de la visión ordenadas en función de la lesión.

En primer lugar, veamos las posibles alteraciones ocurridas en la pre-retina (todas las estructuras situadas por delante de la retina). En ella, encontramos las alteraciones producidas por las parálisis de la acción protectora que ejercen los párpados, las debidas a las alteraciones de la movilidad ocular como en el estrabismo, las ocurridas por disfunción del enfoque por lesiones del iris o del cristalino, las provocadas por la presión de los líquidos del ojo como en el glaucoma, las debidas a la distribución de la luz por modificación de la refracción como el astigmatismo (deformación de la imagen) o por la opacificación de las estructuras y no filtrado de la luz ultravioleta, como ocurre en las cataratas. También se deben tener en cuenta las alteraciones derivadas del rebote excesivo de la luz (reverberación) dentro del ojo debido a la disminución de la capa pigmentada cuya función reside en captar la luz sobrante del rebote intraocular (alteración que ocurre en los albinos por deterioro de esa capa) y que produce una reducción importante de la visión debido al exceso de luminosidad intraocular y, por último, las alteraciones del enfoque como la miopía, la hipermetropía y la presbicia.

Entre las alteraciones producidas en la retina (la retina propiamente dicha) están las cegueras, que pueden ser para los colores o para la oscuridad. Dentro de las primeras existen cegueras selectivas, como la ceguera para todos los colores (se ve en blanco, negro y escala de grises), que ocurre cuando hay afectación de todos los conos; mientras que si son los bastones los afectados con sólo una variedad de conos activos, aparecen visiones de un único color (monocromáticas). Existen también las cegueras desencadenadas por alteraciones selectivas de determinados conos, así, por ejemplo, la alteración de los conos sensores a la luz roja (dificultad de percibir el color rojo) se denomina protonopia; si la lesión afecta a los conos para la percepción del color verde conduce a la incapacidad de distinguir el verde (deuteronopia); y si son los conos para la luz azul se denomina tritanopia.

Dentro de las segundas (pérdida de visión en la oscuridad) existe un tipo de ceguera que se produce por afectación de los bastones, dando lugar a la ceguera nocturna (disminución de la capacidad de ver bien en situaciones de baja iluminación), a la que hay que añadir, las alteraciones de los receptores neurohormonales, encargados de captar la luz y sus intensidades, para la regulación del ciclo circardiano (ciclos automáticos corporales como la regulación de la temperatura corporal, el sueño, la liberación de hormonas, etc.).

Con respecto a las alteraciones en la post-retina, debemos señalar que éstas corresponden a las lesiones de las zonas del cerebro que captan la información visual. La zona más importante es la situada en el córtex de la región más posterior (occipital) del cerebro. Las zonas secundarias corresponderían a las situadas en el lóbulo parietal y temporal. Todas ellas, como cualquier parte del córtex cerebral, contienen sus seis capas de grupos neuronales a través de las cuales se realiza el análisis de la imagen, previamente depurada y captada en la retina.

Cuando estas zonas sufren, aparecen las alteraciones en las que la visión se altera por defecto de estructuración e integración de los distintos estímulos. Así pues, se desestructura el proceso fisiológico de la visión al procesar de forma errónea color, textura, luminosidad, contraste, profundidad, orientación horizontal, vertical, longitud, angulación, tamaño, volumen, distancia, movimiento, composición de los colores, blanco, negro, etc.

Aunque las causas que afectan esas zonas cerebrales sean distintas, los efectos finales no se modifican. Una lesión en la corteza visual primaria, por ejemplo, puede conducir a la ceguera de visión consciente (incapacidad de concienciar de lo que se está viendo), manteniéndose la visión inconsciente (el cerebro, de forma inconsciente, sí es capaz de ver). Si la lesión ocurre en la corteza visual secundaria, por ejemplo, se puede dañar la capacidad de fijación de la imagen seleccionada para irla persiguiendo de forma automática, o producir incapacidad para reconocer qué es, de qué se trata lo que se está viendo, o dónde está ubicado lo que se observa.

La percepción visual también depende de otros factores como la intensidad del estímulo y su duración, ya que pueden producir agotamiento de los conos que elaboran el color. La edad y la condición física es otro conjunto de factores que puede incidir, por despigmentación de la capa pigmentada, en el deterioro de la visión azul. Así, los factores cognitivos hacen que la memoria de un color siempre sea más viva. También sería depende de los elementos culturales, responsables de que no todos los colores tengan nombre, ni siquiera los más básicos en todas las culturas, o de las impresiones producidas, como son que el color azul suscite más sensación de frío, o que los colores oscuros den la sensación de que los objetos pintados con ellos pesen más, o que incluso se condicione un olor en función del color que ostente ese objeto.

La imagen, lo que entendemos por imagen, es una construcción específica de la realidad, como lo es el dolor, el tacto, el olfato, el gusto, etc. Cada sentido colabora, al proporcionarnos un grupo de datos distintos, sobre la captación de la realidad exterior e interior de la persona.

Continuaremos este recorrido básico sobre los sentidos.

Dr. J. de Haro

Sensorialidad básica (1): la realidad ingenua
Sensorialidad básica (2): los filtros de la realidad
Sensorialidad básica (3): la multiplicidad de los sentidos
Sensorialidad básica (4): la diversidad táctil
Sensorialidad básica (5): presión, vibración y cosquilleo
Sensorialidad básica (6): la importancia clínica del tacto
Sensorialidad básica (7): el dolor
Sensorialidad básica (8): dimensiones del dolor
Sensorialidad básica (9): la visión

 

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25/06/08
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