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Rememorar no requiere
encontrarse con marcas especiales en el calendario. Basta con sentir la
necesidad de reestructurar la información acumulada. Rememoremos, pues. Percepnet
cobró forma en octubre de 2001, con el primer sumario del portal distribuido
por correo electrónico. Tienen constancia de ello nuestros subscriptores. Sin
embargo, había nacido mucho antes, a mediados de los noventa, como reacción al
creciente «solipsismo tecnológico» de algunas mentes privilegiadas de la década
que parecían obstinadas en construir la ciencia más avanzada, y de forma
especial la cultura dominante, únicamente a base de la propia especulación
cognitiva. Tal vez ayudaba el beneficio de las prósperas tecnologías
informáticas que se estaban desarrollando al calor de tanta introspección: toda
información de valor debía estar soportada por el código alfabético. Cualquier
concepto, idea o mensaje no transmisible textualmente empezaba a carecer de
interés. El teclado se erigía en el único intermediario entre las mentes y sus
elaboraciones y la línea de programación, un dechado de escritura evolutiva,
constituía la auténtica estructura íntima de la realidad.
Los sentidos, tradicional
fuente de información vital, quedaban relegados a simples mecanismos
reveladores de imágenes y sonidos preelaborados, procedentes casi en exclusiva
del medio tecnológico, ignorando de manera contumaz la existencia, más allá de
la pantalla, del auténtico entorno preexistente.
Los monitores parecían
destinados a suplantar las ventanas, dispositivos seculares a los que asomar
los sentidos en busca del fluido esencial de la información sensorial.
Semejante panorama
incomodaba en silencio a un buen número de paladares conscientes. Había que
pasar a la acción y, para empezar a restablecer el equilibrio perdido, nada
mejor que una ventana abierta al interior, en la que asomar los sentidos con
recogimiento y recuperar la destreza de armonizar sensaciones más allá de la
microelectrónica: era la reivindicación de la copa de vino como objeto de la
ciencia.
Era el año 1995 cuando se
publicó finalmente La cata / Tasting, la primera entrega de los
«Cuadernos del vino». A continuación, siguió una serie encadenada de
publicaciones que alternan el formato impreso y el digital y cuyo objetivo es
recuperar el papel de las ciencias sensoriales entendidas como disciplinas
capaces de comprender los mecanismos geológicos, físicos, bioquímicos,
neurológicos y cognitivos, por los cuales los seres vivos nos alimentamos, en
materia de información, únicamente de la dieta que nos ofrece el medio
exterior.
Por ello era urgente
generar «Los sentidos de la Red», mostrarlos y hacer pedagogía entre los que
habían desertado de placeres tan inevitables como los aromas o las texturas,
porque «no pasaban por la Red». Y conseguirlo significó un reto más en esta
particular aventura científica.
Percepnet ha crecido en poco menos de una década. Pero
haciendo gala de una pertinaz tendencia a la invisibilidad. Para corregir
semejante anomalía, hemos creado un lugar en el que aparecen todas estas
publicaciones, cronológicamente expuestas, y donde se justifica, por ejemplo,
la razón por la que una obra tan singular (en forma y contenido) como El principio vital encaja
como un elemento necesario en el proyecto Percepnet, o qué hay de cierto
en la Nueva Cultura del Vino.
Basta con seguir por
entre las páginas de Percepnet la ruta que une las dos entidades
colaboradoras en el proyecto (Percepnet + Freixenet),
una fórmula que no
tiene pérdida o, simplemente, acceder directamente a «La emoción se une al conocimento».
Al momento, aparecerá un
resumen de la auténtica historia de Percepnet. Desde su inicio hasta el
presente.
El recorrido finaliza
cronológicamente ya en el futuro, con lo más ambicioso de la propuesta: el
nuevo Encuentro Percepnet de Ciencias Sensoriales [PS2004], que se celebrará en
Barcelona el 2004 con el objetivo de consolidar nuestros conocimientos sobre
percepción y profundizar en los principios y los mecanismos sensoriales que
mueven el conocimiento.
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