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Entrevista con Tony Prescott: «El tacto es un sentido fascinante que pasa inadvertido»
[Interview with Tony Prescott: «Touch is an extremely fascinating sense, sometimes inadvertent]
Marcela Rosero-Caicedo
marcelaroseroc@gmail.com
Rubes Editorial

El ser humano posee cinco sentidos con los que logra percibir el mundo que le rodea. Cada uno de estos sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensación, para la cual posee receptores específicos.
La vista nos permite percibir la forma de los objetos y su color, la audición se encarga de captar diferentes vibraciones y transformarlas en impulsos nerviosos, el olfato reconoce los diferentes aromas y olores, por medio del gusto logramos distinguir una amplia gama de sabores, y por último, el tacto percibe el contacto con los diferentes objetos, sustancias e individuos.
Este último centra el interés del profesor Prescott, que se ha especializado en entender el verdadero alcance y funcionalidad del sentido del tacto, tanto en ratones como en los seres humanos.

Dentro del amplio espectro de sentidos y de la diversidad que presentan, ¿por qué se decidió a estudiar precisamente el sentido del tacto y no otro?

Pienso que es un sentido fascinante al que la gente no suele prestar demasiada atención. Centrándonos en las investigaciones con ratones, los bigotes de estos animales son bastante complejos, desde el punto de vista de organización y especialización. Es increíble cómo una gran parte del sistema funciona por medio del control activo, es decir, el ratón no recibe señal alguna hasta que realiza el movimiento de sus bigotes y, a su vez, la señal recibida depende básicamente del tipo de movimiento que realiza. Es un sistema interesante para entender cómo se relacionan el movimiento y las sensaciones.

Concretamente, ¿qué tipo de información es la que son capaces de procesar los bigotes de los ratones y de qué modo lo hacen?

Los ratones usan los bigotes con diferentes propósitos. El principal es la exploración de superficies y formas; pueden identificar la textura así como la forma y tamaño del objeto. También es útil en la detección de presas, por ejemplo, cuando el animal caza puede usar sus bigotes para realizar un contacto con el insecto y de esta forma determinar la ubicación y la clase de insecto. Por último, pueden llegar a utilizarlos en comportamientos sociales como el reconocimiento de otros ratones. También se ha observado que estos bigotes son importantes para el mantenimiento del equilibrio del animal.

¿Podríamos decir que esta información es similar a la percibida por el sentido del tacto en los humanos? ¿O sería una analogía precipitada?

Se podría decir que son diferentes y similares a la vez. Los bigotes de los ratones responden a estímulos de dirección, es decir, pueden detectar el objeto pero también la dirección del movimiento; mientras que los seres humanos sólo detectamos objetos, pero no la dirección del movimiento, sólo realizamos una acción. La forma en que utilizamos nuestras manos es bastante interesante. Cuando exploramos una superficie colocamos y movemos los dedos de una manera especial. Si queremos obtener información sobre su textura simplemente deslizamos los dedos por la superficie, pero si pretendemos conocer su forma el tipo de movimiento que realizamos es diferente.

En este sentido, los bigotes y las manos funcionan dentro de un sistema de control activo: dependiendo del tipo de información que se desee conocer, se realiza un tipo u otro de movimiento específico.

¿Qué clase de información se tiene en cuenta para recrear en robots este modelo basado en los «bigotes» del ratón?

Deben tenerse en cuenta varios aspectos. A partir de las grabaciones observamos el control y funcionamiento de los bigotes para obtener información de su entorno, por ejemplo, la distancia que hay hasta la pared. Además, se obtiene información sobre neurofisiología, ya que podemos observar cuál es la parte del cerebro que tiene mayor control sobre el movimiento de los bigotes y cuál es la parte que detecta las señales.

Una vez superado el proceso de investigación básica, ¿cuál sería la aplicabilidad real de este tipo de trabajos en el ser humano?

El objetivo principal de la investigación es poder entender cómo funciona el cerebro. Si se quiere entender el funcionamiento del cerebro humano, se puede empezar con sistemas menos complejos, en este caso, el cerebro de un ratón. Ambos cerebros poseen la misma arquitectura, los mismos pliegues, por lo cual entendiendo cómo funcionan algunos mecanismos del cerebro en ratones podríamos llegar a entender cómo lo hacen en humanos.

Otra posible aplicación, aparentemente más inmediata, se encuentra en el campo de la industria y la técnica, con el desarrollo de sensores táctiles basados en el sistema de los bigotes.

Y respecto a enfermedades o tratamientos paliativos, ¿cree que los desarrollos tecnológicos derivados de su trabajo podrían tener algún tipo de aplicabilidad más o menos inmediata?

Creo que es posible extender el sistema con el objetivo de ayudar a personas con cierto tipo de deficiencias. Existen ciertas enfermedades que implican a varios sistemas, mientras que otras pueden implicar solamente a uno. Por lo tanto, estudiando la adaptación del cerebro de los ratones, podríamos llegar a entender la plasticidad del cerebro humano y cómo éste podría recuperarse de alguna lesión o enfermedad.

¿Cómo es posible comparar la toma de decisiones de un ratón y un ser humano? ¿hasta qué punto es ésta una inferencia correcta?

En ambos casos, el ganglio basal es el que se encuentra directamente involucrado en el proceso de toma de decisiones, por lo cual entendiendo que el conocimiento el funcionamiento y arquitectura del cerebro en ratones se podría trasponer este conocimiento a humanos.

Y si tenemos en cuenta los estímulos externos, ¿cómo influyen finalmente en la toma de decisiones?

Creo que en este aspecto los ratones son como nosotros. Siguen sus motivaciones internas, así como los estímulos externos, dependiendo del tipo de señal que sea generada por el hipotálamo (hambre, sed, frío, calor, etc.). De esta forma, si se genera una señal de «hambre» y recibes un estímulo de que hay comida disponible, vas a sentir deseos de comer, es decir, que hay una interacción bastante estrecha entre la motivación interna y la disponibilidad del ambiente.

Los ratones tienen diferentes necesidades y para cada una de ellas pueden elaborar un comportamiento diferente, esto es, desarrollan una memoria, la cual puede ser utilizada para actuar de la mejor manera ante un estímulo ambiental vivido anteriormente. De este modo, se parecen mucho a los humanos: usan la memoria, el contexto y toda la información disponible para determinar cuál es la mejor decisión a tomar.

La diferencia entre los humanos y los ratones es la duración de esa memoria, ya que la del ser humano tiende a prolongarse mucho más tiempo. Así mismo, nuestras necesidades son más abstractas mientras que en los ratones son más concretas: «si tengo hambre busco comida, si tengo frío busco un refugio». Tenemos diferentes motivaciones.

Para concluir, ¿hasta qué punto se han realizado o están previstas estas investigaciones en otro tipo de animales?

Por ahora hemos investigado en este terreno exclusivamente en ratones. Sin embargo, hemos realizado algunas investigaciones complementarias en humanos, ya que nuestra meta es poder comparar de forma más exhaustiva el sistema de los bigotes con el sentido del tacto del ser humano.

 

[+PERCEPCIONES]
24/10/08
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