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Delante y detrás: ¿Qué es antes y qué es después?
[Ahead and behind: which one is before and after?]
Emili González-Pérez
Editor científico
Rubes Editorial
biomed@rubes.es

    - De veras que hay días en que mandaría todo a paseo.
    - Pero aguantas.
    - Qué remedio, habrá que seguir tirando para adelante.
    - Sí... aunque, a veces, sería más sensato mirar hacia atrás.
    - ¿Y eso?
    - Pues, con un poco de suerte, hasta encontraríamos dónde perdimos el hilo.
    - Yo cada año veo peor. Además, entre tantos hilos abandonados, ¿cómo sabrías cuál es el tuyo?
    - ¿Sabes? A mí también me empieza a fallar la vista.
El urdidor de embustes. Literatura, reflexión y otros aderezos.

Si nos remontamos al inicio de la década de los setenta, cuando la fiebre hippy empezaba a denotar los olores de aquello que ya no está en su mejor momento, y la moda punk despuntaba con sus primeras salidas de tono en la sociedad inglesa, muchos británicos no dudarían en destacar como el mejor drama de la BBC del momento una popular serie que se desarrollaba en el 165 de Eaton Place.

«Arriba y abajo» (Upstairs and Downstairs) era el elocuente título del programa que se desarrollaba durante las primeras décadas del siglo XX. En la parte de arriba de la casa vivían, junto con sus hijos, Lady Marjorie, hija de un duque, antiguo primer ministro, y su esposo Richard Bellamy, un político honesto pero demasiado dependiente del dinero y las influencias de la familia de su esposa. En la parte de abajo vivían los sirvientes como otra familia, con el mayordomo, la cocinera, los lacayos, segundas doncellas, pinches de cocina, chóferes y demás personal que formaban parte del servicio a lo largo de toda la serie. Resultaba curioso observar la elocuencia de la localización de cada familia en la residencia y las implicaciones que de ello se derivaban.

Conceptos como arriba y abajo, o delante y detrás, son en principio meras referencias espaciales, sin que de ello se supongan otro tipo de cualidades y, sin embargo, nuestro cerebro de manera inconsciente utiliza patrones culturales preestablecidos para inferir otras características a las que en principio deberían derivarse del estricto significado de esas palabras. Porque las familias nobles o adineradas, viven, también físicamente, por encima de los sirvientes.

Otro ejemplo de este tipo de asociaciones entre percepción espacial y pensamiento complejo, es el de las implicaciones de aquéllo que está «delante» y aquéllo que está «detrás». Recientemente, investigadores californianos han presentado un trabajo en Cognitive Science titulado «Con el futuro a sus espaldas»1 que nos recuerda estas percepciones derivadas de meros adverbios o alocuciones de lugar.

El artículo trata de una amplia y fundamentada discusión sobre las evidencias de que los hablantes del Aymara, una lengua indígena del altiplano boliviano, piensan en el tiempo de manera completamente diferente a la del resto de la humanidad. Ellos conciben el futuro como algo que está detrás de ellos, a sus espaldas, y el pasado como aquéllo que tienen delante. El título del artículo se completa con un subtítulo elocuente: «Evidencias convergentes desde la lengua y la gestualidad Aymara para la construcción de artefactos espaciales del tiempo».

Según parece, los humanos empezaron a hacer confluir las dimensiones temporales y espaciales mucho antes de que Einstein comenzara a garabatear la pizarra con una tiza. En lugar de ecuaciones, nuestra mente utiliza metáforas conceptuales, a través de las cuáles el espacio actúa de sustitutivo del tiempo.

La inmensa mayoría de nosotros describe el futuro como aquello lejano o que tenemos justo delante, y el pasado como lo que queda justo detrás. Hasta que la visión de los Aymara fue descubierta, no se creía que existieran excepciones a esta manera de pensar sobre el tiempo, según explican Rafael E. Núñez, científico cognitivo de la Universidad de California en San Diego y el lingüista Eve Sweetser, de la Universidad de California en Berkeley.

Pero los Aymara denominan el futuro qhipa pacha/timpu, que equivaldría a «tiempo por detrás», y al pasado nayra pacha/timpu, o «tiempo por delante». Y cuando gesticulan hacia delante están hablando y recordando fenómenos del pasado, mientras que los gestos hacia atrás se utilizan para hablar sobre el futuro. Esto no son meras cuestiones maniqueas, en el fondo son verdaderas ventanas a través de las cuales ven las mentes de los Aymara, un pueblo que tiene una concepción de futuro y de pasado simplemente diferentes de las de cualquier otra persona.

Los autores especulan que los hablantes de Aymara diferencian entre lo conocido y lo desconocido como algo primordial y, evidentemente, aquello conocido es lo que puedes ver frente a ti, con tus propios ojos. El pasado es conocido, por tanto está frente a ti (nayra, o «pasado» en Aymara, significa literalmente «vista», así como «delante»). El futuro es desconocido, y por tanto, cae detrás de ti, donde no se puede ver.

¿Es posible que los conceptos humanos de tiempo puedan variar tanto a consecuencia del lenguaje y la cultura? ¿Y cómo debe ser pensar a la manera Aymara? ¿Tendríamos el resto de nuestra vida detrás de nosotros? ¿Y cómo podremos dejar pasar el tiempo, si siempre lo tendremos frente a nosotros?

Son ideas sugerentes, ideas difíciles de procesar; y es que no se trata simplemente de girar unos simples 180º nuestra perspectiva habitual. Pero, además, ¿cómo se modificarían entonces otros aspectos espaciales que utilizamos metafóricamente: el arriba y abajo, dentro y fuera, alto y bajo? ¿Podría la gente sentirse positiva cuando está triste, y negativa cuando rebosa felicidad? ¿Es posible ser prepotente viéndose a uno mismo por debajo de los demás? Es más, ¿es posible establecer metáforas temporales sin una referencia a uno mismo? Las últimas investigaciones dicen que sí: ¡también existen metáforas temporales en que la referencia no es el sujeto individual, sino la propia dimensión temporal!2

Realmente, ¿es posible estar por debajo tanto tiempo, que finalmente parezca que estés por encima? Esa sería la paradoja de los telespectadores de la clase obrera británica que, a principios de los setenta, se reían con las ocurrencias de una clase noble que vivía en el piso de arriba, pero que ellos percibían como pequeñas figuras dentro de sus televisores, justo bajo su control.

Un largo y extraño viaje, donde las perspectivas y las metáforas nos conducen hacia delante. ¿O era hacia atrás?

1 Núñez, R.E.; Sweetser, E.: «With the future behind them: from Aymara language and gesture in the cross linguistic comparison of spatial construals of time», Cognitive Science 2006; 30(3): 401-450.

2 Núñez, R.E.; Motz, B.A.; Teuscher, U.: «Time after time: the psychological reality of the Ego- and Time-Reference-Point distinction in metaphorical construals of time», Metaphor and Symbol 2006; 21(3): 133-146.



 

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19/09/06
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