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THE PERCEPTIONS MODULE OF PERCEPNET PROMOTES CRITICAL DISCUSSION ABOUT HOT ISSUES IN SENSORY SCIENCE AND PERCEPTION, THROUGH MONTHLY CONTRIBUTIONS OF OUTSTANDING RESEARCHERS AND PROFESSIONALS.
MEMBERS CAN SUGGEST ISSUES AND CONTRIBUTIONS

El color de las palabras
[Word's color]
Alicia Callejas y Juan Lupiáñez
sinestes@ugr.es
http://www.ugr.es/local/neurocog/Sinestesia.htm
Grupo de Neurociencia Cognitiva
Departamento de Psicología Experimental
Facultad de Psicología
Universidad de Granada

Consideraciones generales

La sinestesia es un fenómeno por el cual un pequeño porcentaje de la población experimenta simultáneamente sensaciones procedentes de dos sentidos cuando reciben estimulación en uno de ellos. Pueden percibir vívidos colores cuando están leyendo palabras en un periódico o escuchando una sinfonía.

Es importante distinguir la sinestesia como fenómeno perceptual de otros fenómenos como las asociaciones basadas en memoria o de la sinestesia como figura literaria. En el caso de las asociaciones, un estímulo determinado puede estar asociado con un color particular. Cuando se le pregunta a una persona lo que le sugiere la palabra «plátano» es normal que responda que le sugiere una fruta o el color amarillo. No obstante, no perciben la palabra como si fuera amarilla sino que la ven escrita del color en que realmente está escrita. Al contrario, un sinestésico que experimenta colores para las palabras, puede que vea la palabra «plátano» de color amarillo, o tal vez la vea de color azul, pero la ve realmente de ese color aunque esté escrita con tinta negra. De igual modo, la sinestesia como figura literaria se utiliza para embellecer el estilo de una composición, pero ello es muy distinto del hecho de que el escritor esté experimentando tales percepciones.

Existen distintos tipos de sinestesia, aunque el más común, y por ello el más estudiado, es aquél en el que las letras, palabras o números evocan colores. Este tipo de sinestesia se ha denominado «color-grafema». Sean Day, profesor de la Universidad de Miami y sinestésico, ha documentado una gran cantidad de casos de sinestesia en los que los sentidos implicados son de lo más variado1. Así, lo más común es ver colores evocados por letras. En segundo lugar están las personas que perciben colores cuando se enfrentan a unidades de tiempo. También es frecuente el caso de ver colores en las palabras habladas, los sonidos, en general, o las notas musicales. En menor medida se dan casos de personas que ven colores para distintos sabores, sabores o percepciones táctiles para distintos sonidos, sabores para percepciones táctiles, y un largo etcétera. Hasta el momento se han documentado casos de casi todas las distintas combinaciones posibles entre los distintos sentidos. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Waterloo, en Canadá2, pusimos de manifiesto, tras la evaluación de más de 300 personas con sinestesia, la gran cantidad de tipos de sinestesia para los cuales un estímulo de cualquier modalidad sensorial evoca un color particular. Es decir, la experiencia subjetiva de color es la percepción sinestésica más común y puede ser evocada por grafemas, palabras, música, temperatura, dolor, etc.

Los sinestésicos grafema-color perciben las letras y números como si estuvieran escritas con un color determinado. No obstante, son conscientes de que ese no es el color real del estímulo, sino el que ellos perciben. Es interesante destacar el hecho de que no todos los sinestésicos de esta categoría perciben los colores de igual modo. Algunos ven el color de las letras proyectado hacia el exterior de manera que se superpone a la letra en sí o flota en el campo visual sin localizarse específicamente en el espacio que ocupa la letra, mientras que otros lo ven «en la mente». Algunas investigaciones actuales intentan dilucidar los diferentes procesos implicados en un tipo y otro de sinestesia.

Otro aspecto interesante de la sinestesia es el modo en que los sinestésicos conviven con su peculiar forma de percibir. Normalmente, las personas que tienen sinestesia la viven de formas muy distintas pero que pueden resumirse en dos estilos: los que no son conscientes de que el resto del mundo no percibe de la misma forma que ellos. Piensan que el modo en que ellos ven el mundo es el común y los otros sinestésicos que compartieron sus experiencias en algún momento de su vida, ya sea de modo fortuito o intencionado, y se enfrentaron a la incredulidad e incomprensión de sus interlocutores, por lo que dejaron de compartir sus experiencias públicamente. Es interesante el hecho de que algunos de ellos intentan explicar el fenómeno apoyándose en su historia previa. Así, las personas que ven colores en las letras y números pueden apuntar como causa de sus percepciones los libros que usaron en el colegio para aprender a leer y las ilustraciones coloreadas que en ellos se presentaban. No obstante, al comprobar dichas fuentes, pueden darse cuenta de que las asociaciones allí presentadas no concuerdan con sus percepciones sinestésicas.

En cualquier caso, hasta el momento no tenemos conocimiento de ninguna persona con sinestesia para la que esta peculiaridad le suponga una desventaja. En general la primera reacción al conocer que son sinestésicos es el asombro al descubrir que lo que ellos llevan experimentando desde que tienen uso de razón no es algo que el resto del mundo sienta, sino que es algo particular, especial. Normalmente, los sinestésicos comentan que no entienden cómo sería un mundo sin colores (en el caso de la sinestesia grafema-color), sin su forma particular de percibir el medio externo.

Respecto a la incidencia del fenómeno, no se han realizado estudios específicos sobre la incidencia de la sinestesia en la población general, por lo que los datos existentes derivan de los estudios realizados en conjuntos particulares de sinestésicos. Como consecuencia de ello, los índices de incidencia varían considerablemente de estudio a estudio. Algunos investigadores hablan de una proporción de una entre veinte personas, mientras que otros ofrecen valores que van desde 1:200 a 1:20 000.

¿Cómo se caracteriza la sinestesia?

Las características más importantes de la sinestesia como fenómeno neurocognitivo son las siguientes3:

Es un fenómeno estable en el tiempo. Esto es algo que lo distingue de las asociaciones de memoria. Antes de que este tema empezara a estudiarse científicamente, se solían minusvalorar las informaciones proporcionadas por los sinestésicos sobre la base de que sus informes no estaban indicando fenómenos reales sino meras asociaciones aprendidas a lo largo de la vida. Así, algunos decían que simplemente habían aprendido a leer y escribir utilizando un método en el que se asociaba un color a cada letra. Estudios realizados posteriormente han demostrado que esta no es la razón de tales experiencias. Cuando se pregunta a una persona con sinestesia sobre los colores que ve en un conjunto de estímulos, la respuesta que se obtiene es estable a través del tiempo. Es decir, dan las mismas respuestas aunque pase mucho tiempo entre una evaluación y la siguiente. No obstante, si a personas que no experimentan sinestesia se les pide una asociación de color para un número de letras determinado, incluso dos semanas después de haberlo dado, no son capaces de recordar los colores asignados a cada estímulo. La constancia en los colores percibidos por las personas sinestésicas es sorprendente, ya que de 100 palabras, letras o números que se les presenten, responden seleccionando el mismo matiz de una paleta de colores para más de 90 de ellas. Es más, aquellas que no responden con el mismo color, el escogido suele ser uno del mismo grupo (por ejemplo, un azul más claro o más oscuro).

Las sensaciones sinestésicas son de carácter perceptual y no basadas en memoria. Los investigadores Vilayanur Ramachandran y Edward Hubbard, de la Universidad de California en San Diego, han demostrado en un estudio de búsqueda visual que, en sinestésicos que perciben grafemas con colores particulares, estos colores son percibidos y procesados de la misma manera que si estuvieran, de hecho, presentes en el papel o pantalla del ordenador donde se presentan los estímulos4. En este tipo de estudio se muestra a las personas sinestésicas un conjunto de letras o números como los de la figura 1, en el que a simple vista no se distingue más que un gran conjunto de letras. No obstante, mediante la utilización de dos letras distintas, asociadas a dos colores distintos para un participante sinestésico particular, se pueden crear formas diversas que sólo son aparentes cuando las distintas letras están coloreados con distinta tinta, como ocurre en la figura 2. Así, para las personas normales, es muy difícil discernir la forma oculta en el estímulo. Sin embargo, si una persona viera el conjunto de letras ya coloreadas, sería mucho más fácil y rápido reconocer la forma oculta. En sus estudios, Ramachandran y Hubbard observaron que, cuando se le pedía a los participantes que realizaran la tarea con las imágenes con todos los estímulos en negro (figura 1), los participantes sinestésicos advertían la forma muchas más veces que los participantes que no eran sinestésicos.


Figura 1


Figura 2

Figura 1 Si le preguntásemos a una persona sinestésica qué forma concreta forman las letras, le resultaría bastante difícil darse cuenta de que las «H» forman un triángulo. No obstante, para un sinestésico que viera las «H» de un color diferente de las otras letras (como se muestra en la imagen 2) el triángulo que forman las «H» saltaría a la vista (Proceedings of the Royal Society of London Series B-Biological Sciences, 268: 979-983) Figura 2 Ante esta imagen cualquier persona se daría cuenta de inmediato de que las «H», los únicos estímulos verdes, forman un triángulo, en tanto que el resto de letras están desorganizadas sin formar una configuración concreta. (Proceedings of the Royal Society of London Series B-Biological Sciences, 268: 979-983)

Las percepciones son idiosincráticas. Aunque los colores que un sinestésico percibe para un conjunto de letras y números permanece constante con el tiempo, su conjunto de colores es totalmente distinto al de otro sinestésico que también ve colores para letras y números.

Además, las percepciones sinestésicas son automáticas e involuntarias. Esto es, la persona que tiene estas experiencias no puede reprimirlas. Simplemente ocurren. No obstante, es importante señalar que el grado de concentración en dichas percepciones hará que éstas se experimenten de forma más o menos vívida.

Por otro lado, las percepciones son genéricas. Es decir, cuando una palabra da lugar a una percepción de color, ésta es simple, se trata de un color o un pequeño conjunto de ellos, no de una percepción elaborada. De igual modo, cuando un sinestésico, por ejemplo, experimenta formas al probar distintos sabores, estas formas son muy generales, como líneas o espirales o texturas suaves o rugosas. No experimentan la sensación de estar tocando una vaca o viendo un castillo.

Por último, y sin ánimo de ser exhaustivos, las percepciones son memorables. Las personas sinestésicas suelen recordar la percepción secundaria o sinestésica de forma más vívida que la primaria (aquella que provoca la sensación sinestésica). Así, hay casos en los que no recuerdan un número de teléfono o el nombre de una persona, pero saben que el número empezaba por azul, o que el nombre era verde.

Implicaciones del estudio de la sinestesia

El fenómeno de la sinestesia es muy interesante desde el punto de vista de la investigación psicológica y el estudio de la percepción y la conciencia. En ella se une una experiencia consciente de algo que tiene un referente en el mundo real (por ejemplo, la letra en el caso de la sinestesia color-grafema) y la experiencia consciente, y muy vívida, de algo que no está causado por un estímulo en el ambiente (por ejemplo, el color que experimentan las personas sinestésicas). Por tanto, el estudio de la sinestesia puede ser muy relevante para entender en qué consiste la conciencia, qué determina que seamos conscientes de algo o que ese algo afecte a nuestro comportamiento sin que nos «demos cuenta».

Desde el punto de vista de la percepción la existencia de la sinestesia es muy reveladora. El que una persona sinestésica tenga una experiencia subjetiva, por ejemplo, de un color determinado, y que el estímulo que lleve a suscitar esa experiencia en el individuo no sea un tipo de luz particular (como ocurre en el caso de la percepción del color en la mayoría de las personas) sino, por ejemplo, un tipo de onda sonora, que es registrada en los mecanorreceptores de la cóclea, no los fotoreceptores de la retina, nos indica al menos dos cosas:

  1. La percepción visual no funciona como una máquina fotográfica, sino que la percepción va a más allá del mero problema óptico. La percepción visual debe ser un sistema que nos permita representar el medio (en un código simbólico que es independiente del medio representado) de forma que esa representación nos permita la interacción con él.


  2. El cerebro es crucial para entender la percepción dado que la activación de áreas específicas correlaciona con experiencias subjetivas concretas. Al mismo tiempo, el análisis psicológico es crucial para explicar el cerebro, puesto que es el contenido simbólico (lo subjetivo que es representado), y no el patrón de activación en sí (lo que ocurre en el cerebro es la activación de millones de neuronas), lo que explica el proceso particular y la función que cumple.

Sinestesia y memoria

Algunos sinestésicos comentan que la sinestesia les ayuda en su vida cotidiana, principalmente en temas relacionados con la memoria. Los comentarios más usuales son aquellos en los que nos explican cómo, por ejemplo, no recuerdan el nombre de una persona pero saben que era un nombre verde por lo que tenía que empezar por la «a» y sólo tener esa vocal (Ana, Alba, etc.). También informan de que utilizan la sinestesia para recordar números de teléfono o algún otro tipo de información importante.

De hecho, algunos investigadores como Daniel Smilek y sus colegas de la Universidad de Waterloo en Canadá,5 han demostrado que los colores evocados por números pueden ayudar a personas sinestésicas a recordarlos mucho mejor que a personas normales. En un experimento muy simple presentaron una estudiante sinestésica y seis estudiantes normales distintos conjuntos de números para que los memorizaran. Estos conjuntos podían estar escritos en negro o en color. Además, el color podía ser aquel que la estudiante sinestésica percibía para cada número o un color distinto. Es interesante apuntar que, aunque los estudiantes recordaban un porcentaje similar de números independientemente del color en que estuvieran escritos, la memoria de la estudiante sinestésica sí se veía influida por el color. Cuando los números se presentaban en un color que era distinto al que evocaba su sinestesia, el recuerdo de éstos disminuyó de manera drástica.

Por otro lado, la diversidad de sensaciones que les pueden producir los estímulos podría repercutir igualmente en una mayor capacidad memorística por parte de las personas sinestésicas. Así, por ejemplo, mientras que para una persona que no es sinestésica el nombre «Antonio» es simplemente un nombre, y esa es la información con que cuenta para poder recordarlo, para una persona sinestésica, «Antonio» puede ser, además de un nombre, algo de color verde oliva, o brillante, o dulce, o rugoso, o triste, etc. Obviamente, esta multiplicidad de sensaciones asociadas al concepto va a permitir recordarlo mejor.

Teorías sobre sinestesia

En la actualidad va aumentando el número de laboratorios que se dedican al estudio de la sinestesia y se han propuesto distintas teorías para explicar el fenómeno.

El neurólogo americano Richard Cytowic, pionero en el estudio científico del fenómeno en la década de los ochenta, propuso que la sinestesia estaba causada por una activación anormal de zonas límbicas del cerebro.6 Estas zonas se encuentran en el interior del cerebro, por debajo de la corteza cerebral, y se han relacionado con las emociones y los comportamientos de carácter motivacional y emocional. Es una zona del cerebro que está presente tanto en humanos como en especies inferiores, aunque en nosotros ha sufrido un gran cambio evolutivo. Según los estudios de Cytowic, cuando un sinestésico está experimentando formas evocadas al saborear distintas disoluciones saladas o dulces, la actividad cerebral registrada en zonas de la corteza, la región más evolucionada del cerebro, disminuye notablemente. Esto va acompañado de un aumento considerable de la actividad cerebral de zonas límbicas. Este patrón de activación cerebral llevó a Cytowic a proponer una teoría que postula el sistema límbico como estructura cerebral subyacente al fenómeno sinestésico. El hipocampo, parte de dicho sistema, es una zona donde converge la información de carácter sensorial procedente de los distintos sentidos y se realiza una evaluación multisensorial de ella. Según él, este proceso ocurre en todas las personas aunque sólo los sinestésicos lo viven de forma consciente y pueden informar de ello.

Otro punto de vista es el defendido por el doctor Ramachandran,7 que defiende la activación cruzada de zonas adyacentes del cerebro que procesan la información relacionada con el aspecto físico de los números y las letras y con las que relacionan la información relativa al color. Ambas funciones se sustentan en zonas del giro fusiforme, situado en la zona posterior-ventral de la corteza cerebral. Esta activación puede deberse a que los sinestésicos tienen un excedente de conexiones y, por ello, las zonas adyacentes se comunican más que en las personas normales, o a que conexiones existentes en todas las personas están activas en ellos mientras que en el resto no o lo hacen de forma mucho menos notable. Esta segunda opción explicaría el hecho de que la sinestesia pueda ser inducida por drogas de tipo alucinógeno como el LSD.

Estudios realizados con resonancia magnética funcional han encontrado activación en las zonas de la corteza cerebral asociadas al procesamiento de la forma durante la visualización de números y letras. Sin embargo, lo más importante de estos estudios es que, cuando la persona sometida a la prueba era sinestésica del tipo grafema-color, también se encontró activación en la zona V4/V8 relacionada con la percepción de colores. Obviamente, esta activación extra no se encontraba en las personas normales. Estos datos apoyan la hipótesis de la activación cruzada entre zonas adyacentes como explicación del fenómeno de la sinestesia. Una vez la forma física de los números es procesada, la información se envia a zonas superiores donde se procesa el carácter numérico (el hecho de que el cinco esté antes del siete y después del dos). La zona que se ocupa de esto es el giro angular, situado en los laterales del cerebro, un poco más atrás de las orejas. Casualmente, la zona a la que es mandada la información, procedente de las áreas encargadas del procesamiento del color, está situada en zonas adyacentes al giro angular. Esto es importante ya que la activación cruzada podría darse en momentos más iniciales del procesamiento visual (giro fusiforme) o en momentos posteriores (giro angular y zonas adyacentes), dando lugar a diferentes tipos de sinestesia.

Sinestesia y herencia

Ya a finales del siglo XIX, Galton8 advirtió que la sinestesia era más común entre miembros de una familia, es decir, que en las familias en las que había un sinestésico era probable que hubiera más que en las familias sin esta característica.

Esto ha sido investigado más a fondo y hay teorías que sugieren que la sinestesia está ligada a un gen dominante situado en el cromosoma X, que es transmitido por la línea materna. Se ha estimado que la proporción de mujeres que tienen sinestesia es seis veces mayor que la de hombres y un tercio de los sinestésicos tienen algún familiar que también lo es.

Estas teorías no tienen por qué ser contrapuestas. Parece ser que todos somos sinestésicos al nacer porque el sistema nervioso no ha madurado completamente. No debemos olvidar que en un principio todas las células (incluidas las neuronas) son indiferenciadas. Es con el proceso de maduración que se van especializando y adoptan un papel específico. De ahí, por ejemplo, la gran importancia de las «células madre», con potencialidad de especializarse en cualquier tipo de célula, tan de actualidad en estos momentos.

Cuando nacemos existe un exceso de conexiones entre neuronas y entre distintas áreas cerebrales, que luego va desapareciendo (en un proceso conocido en terminología inglesa como «pruning»), al tiempo que cada una se especializa en lo que será su función futura. Al hablar de herencia genética es importante tener en cuenta que ésta puede concretarse de muchas maneras distintas. En el caso particular de la sinestesia, la herencia podría estar haciendo que esas conexiones extra, que todos tenemos al nacer, no desaparecieran sino que permanecieran activas a lo largo de la vida y dieran lugar a lo que luego será la sinestesia. De modo alternativo, y tal como se sugiere anteriormente, podría hacer que conexiones que todos tenemos pero no están activas, sí lo estuvieran en las personas con sinestesia.

En la actualidad hay varios grupos de investigación que intentan aislar las bases genéticas de la sinestesia, dado que esas investigaciones podrían ser relevantes para el estudio de las bases genéticas de los procesos iniciales del desarrollo cerebral.

Sinestesia y arte

Algunos autores han señalado una relación estrecha entre la sinestesia y la capacidad artística, dada la tendencia a encontrar más sinestésicos en el mundo del arte, o a que los sinestésicos tengan tendencias artísticas. Sin embargo, no se han realizado estudios científicos para poder afirmar eso de forma rigurosa. Ciertos investigadores proponen una teoría para la explicación de la mayor incidencia de la sinestesia entre los artistas, aludiendo a las conexiones extra que explicarían el propio fenómeno de la sinestesia. Si estas personas tienen conexiones entre áreas del cerebro que no están presentes (o lo están pero no son operativas) en el resto de las personas, es lógico pensar que también podrían tener conexiones entre otras áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de otros estímulos, y que esas conexiones les facilitarían la asociación de ideas, conceptos o cualquier otro tipo de información que no se relacionarían en personas normales. Así, ellos llegarían a resultados más originales que el resto de las personas. Esto explicaría en principio la mayor capacidad creativa entre los sinestésicos. No obstante, hay que ser muy cautos en este sentido, porque todos los datos de que hay un mayor número de sinestésicos entre los artistas podrían deberse a un efecto de muestreo. Es decir, es lógico pensar que las personas con sensibilidad artística sean más propensas que los demás a dar a conocer lo particular de su percepción contribuyendo así al error de muestreo y no que haya más sinestésicos entre los artistas.

La sinestesia desde la neurociencia cognitiva

La mayor parte de los estudios actuales sobre sinestesia se podrían encuadrar dentro del paradigma de la neurociencia cognitiva, una disciplina resurgida en las últimas décadas de la sinergia entre la psicología cognitiva y algunas disciplinas de las neurociencias, con el objetivo de estudiar la relación mente-cerebro. Actualmente la neurociencia cognitiva cuenta con una gran variedad de técnicas a su disposición, principalmente aquellas provenientes de la tradición psicológica y las modernas técnicas de neuroimagen (técnicas de visualización de la actividad cerebral en tiempo real).

Respecto a las técnicas de neuroimagen, se ha utilizado TEP (Tomografía por Emisión de Positrones) o IRMf (Imagen Resonancia Magnética Funcional), que permiten medir y visualizar la activación de las diferentes áreas cerebrales que se ponen en marcha cuando una persona realiza una tarea concreta.

En algunos estudios de neuroimagen se presenta una tarea determinada a los participantes al mientras están en el interior de un dispositivo que detecta los niveles de sangre en diferentes áreas del cerebro y, con potentes algoritmos, indica las zonas cerebrales que están más activas. De esto se deduce cuáles son las áreas implicadas en la realización de la tarea planteada al sujeto. Como hemos mencionado anteriormente, en los estudios realizados con esta metodología se han encontrado activaciones en áreas relacionadas con el procesamiento del color cuando los participantes sinestésicos realizaban una tarea en la que sólo se presentaban dígitos en negro. Sin embargo, obviamente, esta activación no se encontró en participantes normales.

Una gran parte de los estudios que se realizan se centran en medir el tiempo de reacción o el porcentaje de aciertos como variables dependientes. Con esta metodología se pide a personas normales y a personas con sinestesia que resuelvan una misma tarea y se mide el tiempo que tardan en hacerlo. Lo crucial de estos experimentos es la manipulación de las tareas que se presentan a los participantes.

Sinestesia y automaticidad: estudios con el paradigma Stroop

En el caso de la sinestesia se han realizado estudios en los que se presenta una palabra o una letra y los participantes deben nombrar el color en que está escrita, un procedimiento que se conoce en psicología cognitiva como tarea Stroop, y que hemos utilizado en nuestras investigaciones sobre la sinestesia en la Universidad de Granada9 (Figura 3).

Figura 3
Figura 3 En las cuatro condiciones representadas en la figura se mide el tiempo que el individuo tarda en nombrar el color de la tinta en que se presenta la palabra o la letra («rojo» en todos los casos). En la parte superior se presenta el efecto Stroop clásico, que consiste en un enlentecimiento en el tiempo que se tarda en nombrar el color de la tinta, cuando la palabra escrita es el nombre de otro color diferente (VERDE en el ejemplo; cuadrante superior derecho). En la parte inferior se representa el efecto Stroop sinestésico que sufriría una persona sinestésica como M.A., que tendría problemas al nombrar el color rojo de la letra J, dado que ella vería esta letra, además de como «J», como VERDE. Con este procedimiento se estudia en psicología cognitiva la automaticidad de la sinestesia.

Las condiciones de interés en estos experimentos son aquellas en las que la palabra o letras presentadas tienen, bien un color distinto del que el sinestésico percibe, o bien el mismo color. Es decir, en una condición congruente, la palabra o letra presentada está coloreada del mismo color que la persona sinestésica informó percibirla (fotismo). Por el contrario, en la condición incongruente, la palabra presentada está coloreada en un color distinto al que percibe la persona sinestésica para ese estímulo. En estos experimentos se encuentra que, al nombrar el color de la tinta en que se presentaba la palabra en la pantalla, los sinestésicos son mucho más rápidos en responder cuando dicha palabra está coloreada con el color de su fotismo para ese estímulo (el color percibido por la persona sinestésica para esa letra o palabra) que cuando era presentada en un color distinto. Lo interesante de los resultados es que las personas que no tienen sinestesia no muestran diferencias entre ambas condiciones experimentales. Otro descubrimiento que hemos realizado es que una persona sinestésica puede tardar más tiempo (y cometer más errores) cuando debe nombrar el color con el que está escrita una letra (p.ej., decir «rojo» cuando se le presenta la letra J coloreada de color rojo), que cuando se le pide que nombre el fotismo, o color sinestésico (p.ej., decir «verde» cuando se le presenta la letra J coloreada de color rojo, en el caso de M.A., una persona sinestésica cuya percepción hemos estudiado de forma extensa).

De todos estos experimentos que miden el tiempo de reacción se infieren distintas funciones cerebrales implicadas en el procesamiento de los estímulos para la emisión de la respuesta. En este caso particular, de este tipo de experimentos se infiere que las personas sinestésicas perciben el color sinestésico o fotismo automáticamente y de una forma incluso más rápida que el color con el que se ha coloreado el estímulo. Es decir, los resultados indican que la percepción sinestésica (el color a partir de la letra) es algo que ocurre de manera automática y que los sinestésicos no pueden evitar o controlar, al menos en las primeras etapas del procesamiento.

Sinestesia y emociones

Una característica interesante de la sinestesia es que suele provocar emociones de distinto signo en las personas que la experimentan en función del estímulo al que se enfrenten. Así, es común escuchar a las personas sinestésicas calificar las letras de letreros luminosos, posters o anuncios como «correctas» o «incorrectas» en función del color en que están escritas. Cuando el color coincide con el evocado por su sinestesia, comentan que están coloreadas correctamente y eso les produce una sensación positiva y un cierto bienestar. Sin embargo, cuando las letras o palabras están coloreadas de forma incongruente con sus percepciones informan de la incorrección y se sienten molestos por tal discrepancia entre el estímulo visual y su percepción interna.

En el grupo de neurociencia cognitiva de la Universidad de Granada nos hemos interesado en estudiar de modo objetivo las reacciones emocionales asociadas con la percepción de estímulos de color congruente con los evocados por la sinestesia (coloreados de la misma forma que una persona sinestésica los percibe) o incongruente (coloreados de forma distinta a como esta persona los percibe). En estudios realizados con M.A., una alumna de psicología que tiene sinestesia, se presentaron palabras con connotación emocional positiva, negativa o neutra como amor, odio, árbol, muerte o alegría. La tarea que debía realizar tanto M.A. como un grupo de participantes no sinestésicos (controles) era evaluar la emocionalidad de las palabras en una escala de siete puntos. Debían evaluarlas en una escala de positivas a negativas, -3 (muy negativa) a +3 (muy positiva), siendo neutro el punto medio (0). Las palabras se presentaron coloreadas de forma distinta a como las percibe la estudiante sinestésica o del color en que ella las experimenta.

Los resultados (figura 4) mostraron que su valoración de las palabras estaba influida por el color en que estaban escritas, mientras que éste no era el caso para el resto de los estudiantes. Así, si la palabra estaba coloreada de forma congruente era evaluada como más positiva mientras que si estaba coloreada de forma incongruente era evaluada como más negativa.

Figura 4
Figura 4 Representación gráfica de los resultados obtenidos en el experimento de juicio de emocionalidad. A la derecha se observan los resultados de M.A. y a la izquierda los de un grupo de participantes sin sinestesia. Cuando las palabras eran presentadas en un color distinto a como M.A. las percibe (color incongruente, barras verde oscuro) eran evaluadas como más negativas que cuando eran presentadas en el color que ella las percibe (color congruente, barras verde claro). Para los participantes sin sinestesia (controles) no había diferencia entre la evaluación de las palabras cuando éstas estaban presentadas en color incongruente y congruente (columnas verde oscuro y verde claro respectivamente).

En otra tarea en la que se pedía clasificar las mismas palabras con la mayor rapidez posible como positivas o negativas, se encontró de nuevo una influencia del color en que estaba escrita la palabra (figura 5). No obstante, en esta ocasión, la influencia del color dependía de la valencia semántica de la palabra (de su significado). Cuando una palabra positiva (ej. júbilo) se presentaba en su color congruente (en este caso el verde) o una palabra negativa en un color incongruente (ej. miedo) en rojo, M.A. tardaba en categorizar dichas palabras el mismo tiempo que los participantes no sinestésicos. Sin embargo, cuando la misma palabra positiva era presentada en un color incongruente (por ejemplo, «júbilo» en azul) o una palabra negativa en su color congruente (por ejemplo, «miedo» en amarillo), M.A. tardaba más en responder que las personas sin sinestesia. Es decir, en aquellos casos en los que la evaluación procedente del significado (palabra positiva vs. palabra negativa) era de un signo y la evaluación procedente del color (color «correcto» vs. color «incorrecto») era de otro signo (ver en gráfica las palabras positivas incongruentes o negativas congruentes) M.A. era más lenta que los participantes control y que ella misma cuando la evaluación procedente del significado y la procedente del color era del mismo signo (ver en gráfica las palabras positivas congruentes y negativas incongruentes). El mismo patrón de resultados se encontró con el porcentaje de errores.


Figura 5 Representación gráfica de los resultados obtenidos en el experimento de categorización emocional. Cuando las palabras eran presentadas en un color distinto a como nuestra estudiante sinestésica (M.A.) las percibe (color incongruente, barras verde oscuro) eran evaluadas como más negativas que cuando eran presentadas en el color que ella las percibe (color congruente, barras verde claro). Para los participantes sin sinestesia (controles) no había diferencia entre la evaluación de las palabras cuando estas estaban presentadas en color incongreunte y congruente (columnas verde oscuro y verde claro respectivamente).

Como señalamos anteriormente, los estudios del doctor Ramachandran y de otros científicos ofrecen información sobre el carácter perceptual de la sinestesia. Es decir, no es una mera asociación de colores con palabras o números sino que las personas con sinestesia, de hecho ven dichos colores. De igual forma, los estudios que hemos realizado en la Universidad de Granada apuntan a que las emociones que estas personas experimentan relacionadas con la sinestesia son reales e influyen en el modo en que evalúan su entorno.

En la actualidad estamos investigando esta influencia de los colores evocados por los sinestésicos en sus respuestas emocionales mediante la técnica de medida de la respuesta electrodermal. Cuando una persona experimenta emociones positivas o negativas, el sistema nervioso autonómico se activa y eso se refleja en un cambio en el nivel de sudoración de la piel. Este cambio es de dimensiones muy pequeñas, por lo que no es posible advertirlo de forma clara. No obstante, con la técnica de respuesta electrodermal, se colocan unos electrodos en los dedos de una mano y se pueden registrar estos cambios. Posteriormente se observa en qué momentos se producen cambios (respuestas electrodermales) y así se estudia si la respuesta emocional asociada a un estímulo es de mayor magnitud que a otro. Datos preliminares nos muestran que las respuestas electrodermales de los sinestésicos que experimentan emociones negativas ante la percepción de estímulos coloreados incongruentemente con sus fotismos están influidas por dichos colores. Así, encontramos una respuesta electrodermal más elevada en los casos en los que las palabras positivas se presentaban en color incongruente o palabras negativas se presentaban en color congruente.

Estos resultados junto con los experimentos anteriores dan pié a plantear una posible hipótesis de lo que está ocurriendo en relación con la percepción de estímulos coloreados y las emociones asociadas a éstos. Cuando las personas normales realizamos un juicio de valencia, es decir, evaluamos una palabra como positiva o negativa, lo que en realidad estamos haciendo es una evaluación semántica; es decir, evaluamos el significado de la palabra y con esta información respondemos sobre su valencia. Si tenemos que responder sobre la valencia de la palabra «amor», accederemos a su significado «Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo» y basándonos en ello evaluaremos la palabra como positiva. No obstante, las personas con sinestesia podrían estar realizando un tipo de evaluación distinta. Si bien harían lo mismo que nosotros con la evaluación semántica, al mismo tiempo podrían estar realizando una evaluación «sinestésica» basándose en la correspondencia entre el color real de la palabra y aquél que ellos perciben (fotismo). Si ambos colores son el mismo, entonces la evaluación resultante sería positiva. Si ambos colores son distintos, dicha evaluación sería negativa. La respuesta final a la tarea a realizar dependería de la interacción de estas dos evaluaciones, la semántica y la sinestésica. Si ambas son positivas, o ambas son negativas, entonces la persona responderá con más rapidez, realizará juicios de valencia más acertados y su respuesta electrodermal será menor (denotando ausencia de incongruencia entre el resultado de ambas evaluaciones). Cuando la palabra amor está escrita en un color diferente al fotismo, la evaluación semántica sigue siendo positiva pero ahora la evaluación sinestésica es negativa y como consecuencia la evaluación global está guiada por una ausencia de coincidencia entre evaluaciones y ello hará que los tiempos de respuesta y la tasa de errores sean mayores y que la respuesta electrodermal también aumente.

Conclusiones

En suma, la sinestesia es un fenómeno conocido hace siglos pero abordado desde un punto de vista científico desde hace muy poco tiempo. Es interesante, tanto por sí mismo, como por cuanto a través de su estudio se puede inferir conocimiento sobre el funcionamiento de los procesos mentales implicados en la percepción, la conciencia, etc.

El hecho de que el color sea la experiencia subjetiva más común y que sea evocada por sensaciones procedentes de prácticamente cualquier sentido, indica que el procesamiento de éste tiene algo de especial, ya sea en sus estados o en el sustrato neural, que hace que sea más propenso a ser asociado con el procesamiento de estímulos procedentes de las zonas de procesamiento sensorial.

Referencias

1. Day, S. Types of synaesthesia. Web site on synaesthesia maintained by Sean Day. http://home.comcast.net/~sean.day/Types.htm, 2003.
2. Callejas, A., Smilek, D., Dixon, M.J. y Merikle, P.M. «A web-based descriptive study of grapheme-colour synaesthesia». Comunicación presentada en la 4ª Reunión de la Asociación Americana de Sinestesia. Berkley, Noviembre 2004.
3. Cytowic, R.E. «Synesthesia: Phenomenology and neuropsychology. A review of current knowledge«H». Psyche 1995, 2.
4. Ramachandran, V. S. y Hubbard, E. M. «Psychophysical investigations into the neural basis of synaesthesia». Psychological Science 2002; 13 (6): 548-552.
5. Smilek, D., Dixon, M. J., Cudahy, C. y Merikle, P.M. «Synesthetic color experiences influence memory.» Psychological Science 2002; 13 (6): 548-552.
6. Cytowic, R. E. The man who tasted shapes. New York: Tarcher/Putnam, 1993.
7. Ramachandran, V. S. y Hubbard, E. M. «Synaesthesia - a window into perception, thought and language». Journal of Consciousness Studies 2001b; 8: 3-34.
8. Galton, F. Hereditary Genius. London: Macmillan, 1869.
9. Lupiáñez, J. y Callejas, A. «Automatic perception and Synaesthesia: evidence from colour and photism naming in a Stroop-Negative Priming task». Cortex (en prensa).



 

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