| Norberto
Alvarez Debans
Universidad CAECE, Buenos Aires, Argentina.
La publicidad sensorial constituye un tipo de comunicación
publicitaria en la que se establece una íntima relación
entre el consumidor y el producto o marca. En ella, se desarrollan
estímulos sensoriales que involucran el producto/marca
en presentaciones vivenciales que despiertan emociones; sentimientos
nacidos desde el percibir y sentir individual. El consumidor
aprehende intelectualmente el mensaje desde su sistema sensorial,
activando las sensaciones archivadas junto con las nuevas
experiencias del producto real. El destinatario termina de
elaborar en su cerebro un gratificante mensaje polisensorial,
el cual vuelve a archivar en su sistema de conocimiento, pero
ahora enriquecido como una vivencia de mayor valor.
Decimos «aprehende» y no «recibe»
el mensaje, puesto que existen mecanismos de rechazo de los
estímulos publicitarios convencionales provenientes
de la visión y/o la audición por la actual saturación
debida al exceso de exposiciones a los anuncios en los medios
tradicionales. Sólo son aprehendidos instintivamente
aquellos mensajes que movilizan estados de ánimo como
alegría y humor y, fundamentalmente, afectos, sentimientos
y emociones.
Creación de vivencias
A partir de la construcción de acciones de comunicación,
dirigidas a despertar una conjunción de sentidos y
emociones, es posible activar nuevamente el interés
de los destinatarios de la publicidad por nuevos productos
y marcas; crear intensas vivencias en los puntos de venta
o en lugares de la vía pública seleccionados
específicamente, así como en congresos, ferias
y exposiciones. Estas acciones que relacionan el consumidor
con el producto en escenarios vivenciales son consideradas
seriamente por el marketing vivencial o experiencial como
innovaciones de valor.
Es evidente que los medios tradicionales o audiovisuales,
si bien están muy arraigados en la «sociedad
de la publicidad», se hallan menos capacitados para
desarrollar estrategias que apunten al despertar todos los
sentidos. Frente a esta situación, cobran importancia
los medios complementarios como ferias, congresos y exposiciones;
los eventos promocionales; el merchandising en el punto de
venta, etc. Se trata de construcciones donde es posible desarrollar
atractivas vivencias individuales entre el consumidor y el
producto/marca; de ahí la importancia de su implementación.
Gran número de publicitarios construyen acciones de
publicidad sensorial a sabiendas de sus posibilidades. Otros
la han puesto en práctica desde la intuición,
como parte de una decisión, de un chispazo creativo,
o configurando exposiciones sensoriales aisladas, tratando
de escapar del zumbido audiovisual, pero cuidando que la acción
sensorial, integradora y global sea aplicada con el resto
de las acciones publicitarias tradicionales. Publicidad tradicional
y publicidad sensorial se complementan y crean una sinergia
de valor. Eso sí, la publicidad sensorial no debe ser
repetitiva, como lo es la tradicional.
Ignase Tebé, un experto en este nuevo marketing, definía
que: «el objetivo del marketing experiencial es crear
una vivencia». La agencia de publicidad lo denomina
creación de publicidad sensorial. «El marketing
sensorial, vivencial o experiencial apela a los cinco sentidos,
a las emociones, sentimientos y al intelecto».
Nuevos caminos en la comunicación vivencial
La sensorialidad de esta acción de comunicación
publicitaria debe ser resuelta conjuntamente entre creativos
y expertos de los medios. Seguramente este nuevo desafío,
esta innovación en publicidad, sea más aceptado
por el creativo que por el experto en los medios de comunicación
tradicionales, acostumbrado a planificar acciones de radio
o televisión frente al ordenador con los software y
fuentes de información únicas y estadísticas
existentes en el mercado. Estas acciones de comunicación
vivenciales requieren una constante investigación para
adquirir información sobre los medios complementarios
y una nueva puesta en escena del mensaje polisensorial.
Esta posibilidad de convertir dichas vivencias en actos gratificantes
y atractivos es considerado por los integrantes del público
objetivo como un regalo que viene de la empresa productora,
del producto o de la marca que consumen o aspiran a consumir.
La publicidad sensorial como acto vivencial facilita una reconsideración
positiva del producto real, debido a la nueva construcción
de experiencias desde una percepción directa.
«La teoría de los cinco sentidos»
«El marketing es la inteligencia comercial de la empresa»,
o lo que es lo mismo, «es la inteligencia de la comercialización
de los productos de la empresa». Se pasó del
tradicional marketing mix, con sus derivaciones (marketing
masivo, focalizado, de nichos, directo) al marketing inteligente
o interactivo, que define nuevas acciones en la red. El hipertexto
recreó la comunicación publicitaria convencional.
Así pues, frente a la necesidad de crear nuevamente
un compromiso directo con el cliente, y después de
reconsiderarlo como un ser humano con los cinco sentidos (escapando
de la clasificación como objetivo de variables duras),
se le podría reconquistar desde la publicidad sensorial.
La «teoría de los cinco sentidos» (T5S,
2000), construida sobre una base sólida formada por
varias teorías secundarias o de apoyo, constituye una
herramienta perfecta de este nuevo marketing para elaborar
publicidad sensorial.
Se trata de una comunicación basada en el receptor
como individuo, considerado como ser pentasentidos. Esta teoría
es también una herramienta práctica que posee
en su construcción un modelo, el sistema de ordenación
sensorial de productos (S-OSP, 2001) para analizar y
clasificar cada uno de ellos por su valor sensorial, facilitando
así la construcción de acciones publicitarias
que apunten a los centros del cerebro que procesan la información
recibida desde los sentidos, y que mejor perciben el producto
seleccionado para ser publicitado.
La T5S es la herramienta operativa específica para
canalizar las acciones dirigidas al mayor número de
sentidos posible, como parte de una acción global de
la campaña de comunicación. Los productos más
adecuados son los alimentarios, la cosmética, los perfumes
y los automóviles. Los servicios más apropiados
son turismo, compañías aéreas, hoteles,
transportes y videoclubs.
Ordenación sensorial de productos
El sistema de ordenación sensorial (S-OSP), aplicado
a cada producto, permite redefinirlo considerando los estímulos
sensoriales con que se dirige a nuestros sentidos, desde su
presentación real, desde el packaging o desde
la representación a través de anuncios. Los
productos tendrían significantes sensoriales que definirían
un modelo sensorial propio de cada uno. El S-OSP es un modelo
de análisis y clasificación que facilita la
planificación analítica de cada acción
implementada por la agencia de publicidad al desarrollar la
selección de medios, en particular de los medios complementarios,
que permiten presentar el producto real («Teoría
de la representación y presentación de productos»,
T-RYP, 2001). La acción presencial nos remite a la
percepción directa del producto real, cercana a la
verdad, a su esencia. En cambio, la representación
del producto desde una reproducción del mensaje tradicional
nos remite a la introspección. Quedan pocas posibilidades
de cambiar esta introspección inicial. El primer impacto
de un nuevo producto es muy fuerte en sí mismo, de
ahí la importancia de presentar el producto real para
grabar su esencia, creando un recuerdo de valor.
Cuando la cultura de las compañías apela al
marketing vivencial o experiencial, lo hace ante la necesidad
de solicitar a su agencia que desarrolle acciones de publicidad
sensorial para comprometer el producto con su consumidor,
relacionándolos en forma directa. La agencia debe crear
un nuevo valor agregado al producto o servicio, una gratificación
que vaya más allá de la simple identificación
o información de las cualidades del producto. Deberá
desarrollar puntos de recuerdo personales, como marcas y productos,
que el consumidor retendrá, y que se relacionen con
sus deseos y necesidades de forma duradera, y diferenciadas
de los tradicionales métodos de comunicación
audiovisual.
Como expresa uno de los pioneros de este nuevo marketing,
Bernd Schmit: «muchas empresas son demasiado racionales,
analíticas o burocráticas para poder cambiar
a una comercialización vivencial...». Schmit
propone cinco módulos estratégicos de experiencias
a considerar en esta comercialización vivencial: percibir,
sentir, pensar, actuar y relacionarse.
La comunicación publicitaria sensorial adhiere al producto
vivencias gratificantes que resaltan la marca, para que la
nueva experiencia vivida por el consumidor sea recordada placenteramente
junto al producto/marca.
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