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Cada dos años, la
Organización Europea de Quimiorecepción (ECRO)
celebra su congreso en una ciudad de Europa. Este año, y por cuarta vez desde
el primer congreso de 1974, la reunión ha tenido lugar en Francia. Ha sido
Dijon la población que ha albergado a los 320 participantes en su Centro
Europeo de Ciencias del Gusto (CESG) y
en la vecina Facultad de Medicina. El Dr. Benoist Schaal, director del CESG,
presidió el comité científico del congreso. La reunión, que podría considerarse
corta (se ha prolongado del 12 al 15 de septiembre), ha sido muy densa. En
conformidad con los objetivos y tradiciones de la ECRO, los trabajos
presentados concernían esencialmente a los sentidos químicos: olfato, gusto y
sensibilidad trigémina.
El programa científico
incluyó una conferencia inaugural por el profesor R. Menzel, de la Universidad
Libre de Berlín y tres conferencias temáticas, por los doctores Y. Gilad
(Facultad de Medicina de Yale, Estados Unidos), P-M Lledo (Instituto Pasteur,
París) y E.B. Keverne (Universidad de Cambridge, Gran Bretaña). Las
comunicaciones se repartieron en cinco sesiones orales, ocho simposios agrupados en dos sesiones paralelas y
tres sesiones de pósteres con 126 comunicaciones en panel. En total, 215
presentaciones.
Los temas científicos se
distribuyeron en estas tres jornadas de acuerdo con una progresión basada en
los distintos enfoques. El lunes se trataron los aspectos más moleculares y
celulares, los receptores, su entorno y sus genes, sin distinguir vertebrados
de insectos ni los dominios del olfato y el gusto. El martes se dedicó
prioritariamente al tratamiento central y a la integración de los datos
procedentes de los sentidos; la sesión de pósteres incluía aspectos como la
psicofísica, la psicología y el análisis sensorial. El último día, los aspectos
dominantes se trasladaron hacia la comunicación, las feromonas y otras señales
biológicas, así como hacia enfoques clínicos y datos procedentes de la
aplicación de métodos de imagen a la olfación.
Como lo marca la
tradición de la ECRO, su congreso no puede considerarse altamente
especializado. Sin embargo, se han abordado ciertos temas de actualidad por
medio de conferencias temáticas: la evolución de la olfacción en los primates
(Yolav); el significado funcional de la sustitución de neuronas en el bulbo
olfativo adulto (Lledo); las feromonas en la reproducción, desde sus receptores
hasta el comportamiento (Keverne).
Los simposios por
invitación han contribuido también a centrar la atención en ocho temas: el
desarrollo de las sensaciones y del comportamiento, organizado por R. Sullivan;
la gustación, desde la periferia a los centros del gusto, por A. Faurion; la
memoria olfativa humana, por M. Larsson y T. Hummel; la quimiorecepción
vomeronasal, por D. Trotier; las relaciones entre la quimiorecepción, las
preferencias y las elecciones alimentarias, por H. Tuorila y la evolución de la
comunicación por feromonas, por J-F Ferveur. Para finalizar, los dos últimos
simposios, sobre el desarrollo de la olfacción y las técnicas de imagen
aplicadas a la olfacción, organizados respectivamente por S. Bohm y N. Sobel,
han cerrado el congreso.
Si bien las sesiones se
han caracterizado por un intenso trabajo, el encuentro ha ofrecido también
algunos momentos de respiro. Éste fue el caso de la visita a las bodegas de la
Borgoña o del recorrido por la ruta de vinos y el banquete tradicional que tuvo
lugar en Beaune.
Una información que
interesará a los sensorialistas españoles: durante la asamblea general de la ECRO,
su presidente, Bill Hanson, anunció que el próximo congreso se celebraría en
Granada, en el 2006.
Más información: http://www.ecro2004.com/Welcome/welcome.php
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