Percepnet & Freixenet
portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | suscripción

THE PERCEPTIONS MODULE OF PERCEPNET PROMOTES CRITICAL DISCUSSION ABOUT HOT ISSUES IN SENSORY SCIENCE AND PERCEPTION, THROUGH MONTHLY CONTRIBUTIONS OF OUTSTANDING RESEARCHERS AND PROFESSIONALS.
MEMBERS CAN SUGGEST ISSUES AND CONTRIBUTIONS

Sensorialidad básica (6): la importancia clínica del tacto
[Basic sensoriality (6): touch’s clinical importance]
Josep de Haro Licer
Hospital de Badalona

Estamos acostumbrados a la realización de una valoración clínica patológica de las alteraciones sensoriales. En otras palabras, las alteraciones de la sensorialidad periférica son debidas a lesiones de las vías nerviosas o a lesiones cerebrales que afectan al córtex cerebral, responsable de las percepciones táctiles (áreas I y II).
 
Así la afectación lesiona las vías del CDLM (columno dorsal-lemnisco medial) o del Área I, dando lugar a la pérdida de sensibilidad táctil fina, o lo que es lo mismo, una dificultad de concretar exactamente el punto de la parte del cuerpo que ha sido estimulado –que ha sido tocado–, pero conservando la sensibilidad grosera (pudiendo decir aproximadamente en qué parte del cuerpo en general le están tocando). Además, el afectado no puede valorar con precisión la presión ejercida en una parte del cuerpo, es incapaz de identificar el peso de las cosas, no puede reconocer la forma ni la textura de los objetos por el tacto y tiene una mala localización del dolor y la temperatura.
 
Pero si la lesionada es el área de asociación, aparece la amorfosíntesis o incapacidad de reconocer las partes de las cosas que corresponden al lado contrario de la lesión cerebral. De este modo, de una caja sólo perciben una parte de la misma: la que está tocando con la mano que no tiene alterada su sensibilidad. Junto a esto le acompaña la incapacidad de reconocer, como suyo, su hemicuerpo contrario al lado lesionado. Se trata de personas que pierden la conciencia de tener ese lado, por lo tanto lo olvidan y ni lo utilizan ni lo cuidan.

Si es la vía AL (antero lateral) la que resulta afectada, se altera la percepción de dolor, temperatura, picor, cosquilleo, sensaciones sexuales y la percepción grosera del tacto y la presión, de la zona dependiente de esta vía.   

En la actualidad deben tenerse en cuenta dos niveles más de valoración clínica de las manifestaciones de la sensorialidad táctil: el nivel de los picores y el nivel de los micropicores.

Los picores son una de las manifestaciones más frecuentes de la sensorialidad. Los picores, sean débiles o fuertes, comparten fibras, vías y zonas cerebrales anteriormente citadas. Los picores son interpretados como la manifestación de alteraciones que afectan a los receptores y como signo y síntoma de otras etiologías (alergia, mala circulación, toxémias, alteraciones psiquiátricas, dermatopatías, etc.) en las cuales se precisa no sólo la terapia de la causa básica (antialérgicos, reguladores de la circulación, etc.) sino también de fármacos para el sistema nervioso.

Sin embargo, los micropicores cutáneos, que dan lugar a pequeños rascados automáticos e inconscientes, casi imperceptibles para el observador, en el día a día, son tenidos en cuenta como formas externas de valoración del estado psicológico de la persona ante determinadas situaciones.

Este tipo de picor mínimo forma parte de un estudio especializado sobre el mismo, que corresponde a la sinergología, encargada del estudio de los movimientos inconscientes del cuerpo, entre ellos los picores y micropicores, que son analizados como movimientos inconscientes que delatan nuestras motivaciones. Cuando el nivel de picor es suficientemente importante, suficientemente molesto, se desencadena un nivel de rascado enérgico que incluso llega a lesionar la piel.

Figura 1. Prisma simplificado del dolor

Frecuentemente, la persona que padece este tipo de molestia llega a preferir, como forma de reducción del mismo, provocarse dolor a seguir percibiendo el picor. Gracias al dolor y a la activación de las fibras dolorosas, se inhibe por vía refleja (por la vía de la inhibición espinal bilateral) la sensación de picor. El dolor, que también es un sentido, sirve, en este caso, como control de los picores. Es por ello que las personas afectadas de picor crónico, o de accesos agudos e intensos de picores, prefieren el dolor a las crisis de picor.
 
En otro orden de cosas, podemos mencionar también que el dolor puede ser tratado con dolor, pero entrar en este tema no es el objetivo de este capítulo. En el próximo capítulo expondremos en detalle el papel de este sentido encargado de procesar el dolor y que afecta de forma transversal al resto de los sentidos.

Continuaremos este recorrido básico sobre los sentidos.

Dr. J. de Haro

Sensorialidad básica (1): la realidad ingenua
Sensorialidad básica (2): los filtros de la realidad
Sensorialidad básica (3): la multiplicidad de los sentidos
Sensorialidad básica (4): la diversidad táctil
Sensorialidad básica (5): presión, vibración y cosquilleo

 

[+PERCEPCIONES]
23/01/08
[SUGGEST-AN-ISSUE]
 
 
 
 
 
 
 
Arriba
portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | suscripción
©Rubes Editorial
[Créditos]