CENTRO DE RECURSOS SOBRE PERCEPCIÓN Y CIENCIAS SENSORIALES
     
SECS - Sociedad Española de Ciencias Sensoriales

Percepnet

portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | buscar | suscripción
           
PERCEPCIONES

 

THE NEWS SECTION OF PERCEPNET PROVIDES UP-TO-DATE INFORMATION THAT SENSORY SCIENCE EXPERTS MAY NEED.
MEMBERS CAN ADDRESS THEIR NEWS TO THE SENSORY COMMUNITY

La lógica del lenguaje según Wittgenstein
[According to the Logic of Language Wittgenstein]

Francesc Montejo
Inn Flavours SL

«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo». Esta reflexión del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein, uno de los más preclaros del siglo XX, resume de manera sintética su visión sobre la filosofía del lenguaje. La obra de Wittgenstein, expresada en aforismos como si de un libro sagrado se tratara, bucea en la interpretación del significado del lenguaje e indirectamente trata de establecer la relación entre éste y la realidad. Este planteamiento wittgensteiniano define el alcance de nuestra realidad ingenua, la que nos permite contemplar el universo como exactamente lo vemos.

John Locke, pensador inglés del siglo XVII y considerado el padre del empirismo, había expuesto que las ideas emanan de nuestra experiencia sensible, atribuyendo al lenguaje una finalidad comunicativa. Para Locke las palabras eran signos de concepciones internas. El lenguaje es una eficaz forma de comunicación, al igual que los gestos, el olfato, los sonidos o el tacto. Las palabras, la gramática y la semántica son algunos sillares del lenguaje y han ido progresando de forma evolutiva, aportando precisión y restando ambigüedad a la comunicación. El lenguaje, además de hablado, se plasma en forma escrita y por razones histórico-geográficas posee diferentes modalidades que llamamos idiomas.

En las Confesiones , San Agustín consideraba que adquirimos el lenguaje mediante un aprendizaje por ostensión, conociendo el significado de las palabras al vincularlas a su uso. Estas ideas de Agustín de Hipona influyeron notablemente en la filosofía wittgensteiniana.

A los seres, objetos y conceptos les asignamos palabras que los identifiquen. Es una manera de etiquetar fragmentos de realidad para disponer posteriormente de patrones de referencia a los que acudir para comunicarnos. A su vez, las reglas gramaticales y de uso del lenguaje nos sirven para establecer proposiciones lógicas que relacionen de forma inequívoca los distintos términos que forman parte de nuestro diccionario lingüístico. El lenguaje es una consecuencia de la actividad cerebral y alguna de sus propiedades, como la memoria, son factores determinantes en la eficacia y utilidad del mismo.

La estructura del lenguaje y el conjunto de palabras que lo integran ayudan a pensar con claridad, evitando la confusión. Asimismo, un pensamiento conciso ayuda a desarrollar un lenguaje dotado de lógica y eficacia. La relatividad lingüística de Sapir-Whorf establece que existe una relación entre las categorías gramaticales del lenguaje y la forma de conceptualizar el mundo. Lenguaje y pensamiento se retroalimentan en un avance progresivo hacia la excelencia en la comunicación. Se considera que el lenguaje, como expresión comunicativa, es el resultado de la eliminación de la materia y la energía de un acontecimiento. El lenguaje como enunciado de ideas abstractas y simbólicas ha sido un factor clave en el desarrollo de la inteligencia humana. El lenguaje es pura información.

El eminente filósofo alemán, Gottlob Frege, defendía que los significados de las palabras pertenecen a la sociedad y no a las mentes de los individuos. Lo que es exclusivo de las personas son sus representaciones subjetivas, de las que las palabras no son signos de representaciones internas como aseveraba John Locke.

Wittgenstein mantenía constantes discusiones metafísicas con su amigo Frege y con su maestro Bertrand Russell, acerca del significado profundo del lenguaje. Wittgenstein en el Tractatus logico-philosophicus consideraba el lenguaje como forma a priori kantiana que estructura el pensamiento y expresa la verdadera naturaleza de sus límites. Algunas reminiscencias kantianas las encontramos también en Jorge Luis Borges, que entendía el lenguaje como parte de la ficción y por esto aseguraba que no puede transmitirnos un conocimiento idóneo del mundo.

En el Tractatus logico-philosophicus subyace una teoría de la representación figurativa del signo, como algo que hace las veces de idea o realidad. Los signos son convencionales, y por eso existen múltiples idiomas, pero los pensamientos no lo son. Sin embargo, hay expresiones que no se pueden exponer mediante una comunicación cognoscitiva y que sólo se pueden mostrar. Una de estas entidades es la estructura lógica de las construcciones lingüísticas. Esta primera obra de Wittgenstein posee un carácter marcadamente dogmático, como así reconocería posteriormente su autor. Es un análisis riguroso de cómo funciona el pensamiento humano y pretende explicar su verdadera naturaleza.

Proposiciones lógicas y tautologías constituyen el cuerpo de una nueva filosofía wittgensteiniana. Las proposiciones indecibles gödelianas, nacidas como crítica al trabajo de Bertrand Russell , eran un desafío que motivaba a Wittgenstein a rizar el rizo de las especulaciones filosóficas entorno a la lógica matemática y su posible influencia en los sistemas lingüísticos.

Años después, Wittgenstein se arrepintió de ciertas conclusiones expuestas en su Tractatus logico-philosophicus y quiso rebatirlas en una nueva obra que tituló Investigaciones filosóficas. Según este nuevo estudio, el lenguaje debe considerarse en el seno mismo de los diversos contextos comunicativos y de las reglas de uso de las palabras en dichos contextos. Se pasa de la lógica subyacente al lenguaje, que era como un a priori kantiano, a la gramática real de los usos del lenguaje.

El lenguaje para Wittgenstein es el resultado de su utilización, teniendo su razón de ser en contextos de comunicación, y las palabras no son meras representaciones mentales de la realidad. El juego del lenguaje debe ser contemplado como método heurístico, y carece de la función paradigmática de establecer la conexión esencial entre éste y la realidad.

El significado de una palabra debe ser abierto y polisémico. La polisemia tiene su importancia, según manifiesta el físico catalán Ricard Solé, en los conglomerados neuronales, que facilitan una estructura de mundo pequeño, y favorece enormemente la capacidad comunicativa. Wittgenstein defiende que ni el sentido, ni el valor intrínseco de las palabras pueden establecerse al margen de la realidad cotidiana del lenguaje. También analiza cuidadosamente las diferencias funcionales semióticas de los signos lingüísticos.

En su nueva concepción del lenguaje, Wittgenstein cambia completamente su punto de vista y rompe con la teoría de la figuración. Centra su interés en los distintos juegos del lenguaje; pasa de la lógica a un discurso sin reflejos, a la distorsión en múltiples lógicas locales donde es imposible encontrar una certidumbre última. Lo que hace al lenguaje es su uso, sus prácticas de utilización en los diversos juegos.

El estudio profundo de la filosofía del lenguaje y sus significados llevó a Wittgenstein al concepto del silencio metafísico . La ausencia de lenguaje con sentido nos instala en la esfera de la ética, de la estética y de la mística; aquí el lenguaje es interpretado como elemento del espacio lógico, que acaba en una densa incomunicación, llena de sentido, pero que paradójicamente no puede formularse.

Wittgenstein captó la realidad a través del lenguaje, con todas sus variantes semánticas, estructurales y culturales; su mundo iluminaba su mente. Persiguió toda su vida lo absoluto; este misticismo trascendente le proporcionó momentos sublimes de gloria y felicidad. No obstante, al acercarse su muerte, la exaltación efímera de este mundo no tenía ya ningún valor para el filósofo de la lógica lingüística. Su realidad ingenua estuvo siempre mediatizada por el estudio de la metafísica del lenguaje y la interpretación de los múltiples metalenguajes subyacentes.

Bibliografía

Ludwig Wittgenstein: Tractatus logico-philosophicus, Madrid: Editorial Alianza, 2009.

Ludwig Wittgenstein: Investigaciones filosóficas, Barcelona: Editorial Crítica, 2008.

 

 

 

[+PERCEPCIONES]
9/11/11
[POST-A-NEWS]
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Arriba
portada | percepciones | ciencia | tecnología | industria | noticias | directorio | buscar | suscripción
©Rubes Editorial
[Créditos]