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Sensorialidad básica (13): patología de la audición
[Basic sensoriality (13): audition pathologies]
Josep de Haro Licer
Hospital de Badalona

Aunque la mayor parte de la población que aqueja alteraciones de la audición, exponen su trastorno en términos de pérdida auditiva (grados de sordera), en la realidad se pueden distinguir formas muy variadas de alteraciones de la audición.

Existen alteraciones auditivas que afectan a la cantidad de sonidos: hipoacusia (disminución), hiperacusia (aumento) y alteraciones cualitativas donde el problema no reside tanto en oír más o menos palabras, como en entenderlas (distorsiones).

Otras alteraciones corresponden a la dificultad de ubicar el sonido, o a la capacidad para imitar un sonido (entonar una canción, reproducir una lengua extranjera, etc.), el cómo distinguir qué tipo de instrumento musical emite una nota, o dificultad para diferenciar información en un medio ruidoso, etc. Es por ello que hay lesiones que sólo requieren se incremente el volumen del sonido para captarlo y entenderlo, y otras que por mucho que aumentemos el volumen del sonido, lo único que logramos es aumentar el volumen del sonido que no se entiende, sufriendo más incomodidad y desasosiego.

Cada una de estas alteraciones tiene múltiples causas que, a su vez, pueden estar ubicadas en múltiples localizaciones: desde el pabellón del oído hasta la corteza cerebral.

En la medida de lo indicado anteriormente, debemos retener el concepto de una audición que se construye poco a poco, que toma forma durante el recorrido del estímulo por las vías auditivas. Debemos descartar la idea de un sistema auditivo que funciona como un sistema de transporte de mensajes íntegros desde el exterior del oído hasta la corteza cerebral, como un mensajero que llevase todo el contenido de una carta, desde la entrada del conducto auditivo externo hasta las neuronas del córtex cerebral.

Como en los demás sentidos, el estímulo inicial se descompone en distintos fragmentos que son captados, analizados, reelaborados y enviados desde partes diferentes del cerebro hacia áreas distintas de la corteza cerebral, con predominio sobre el córtex auditivo. Las distintas lesiones de esas diferentes zonas cerebrales, darán lugar a formas muy variadas de pérdidas auditivas.

Un ejemplo de ello lo encontramos en los experimentos que se llevan a cabo cuando se extirpa la corteza auditiva de forma bilateral, en ciertos animales, que no quedan completamente sordos, puesto que continúan percibiendo algunos sonidos. O como en el caso del ser humano, que ha sufrido la destrucción unilateral del córtex auditivo, produciéndose sólo disminución de audición del oído contrario al afectado y disminución de la capacidad de localización del foco sonoro, mientras que la destrucción de sus áreas asociadas del córtex provocan incapacidad para la comprensión del significado del sonido.

Otro ejemplo lo encontramos en las pérdidas de las funciones verbales (afasia) que no se acompañan, necesariamente, de una pérdida de las funciones musicales (amusia). La existencia de afasia sin amusia, o de amusia sin afasia, nos indica que son dos funciones cerebrales ubicadas en lugares distintos. También existe la afasia sensorial, que se caracteriza por la incapacidad de entender un lenguaje verbal, y que debe distinguirse de la agnosia auditiva o incapacidad de reconocer un lenguaje hablado; en la afasia no se entiende (se toma por una lengua extranjera), y en la agnosia no se reconoce como una lengua extraña (ni siquiera como una lengua). En ambos casos no hay alteración del oído.

En el capítulo anterior hablábamos de la audición, en éste presentamos la «audiación» que consiste en la representación auditiva musical interior en ausencia de sonido físico.

Tenemos, además, una alteración que se denomina paracusia (deterioro de la audición acompañada de ilusiones auditivas). Existe una forma peculiar de paracusia llamada paracusia de Willis en la que la persona entiende mejor lo que se le dice cuando está en un medio ruidoso, que en uno silencioso. Se trata de personas que tienen una alteración de la cadena de huesecillos del oído medio.

La función auditiva se puede alterar por efecto del estado de ánimo, especialmente en las situaciones de estrés, que pueden transformar un sonido agradable en desagradable o aceptar sonidos que antes eran rechazados.

También se puede invertir el proceso y llegar a captar sonidos, en función del grupo de frecuencias de cada persona, el estado de ánimo y las necesidades que está viviendo. Dicho fenómeno, por ejemplo, puede ser estudiado desde las primeras fases de la vida extrauterina mediante el análisis del llanto de los bebés.

El sentido de la audición no está exento de la percepción sensorial del dolor (tanto los órganos que participan en la audición como sus funciones). Cualquier lesión provocada por infecciones, heridas, fracturas, etc., puede producir dolor. Pero puede ocurrir, también, que un sonido demasiado agudo, o demasiado intenso, sea la causa de la percepción de dolor (algiacusia).

Queda indicar, para finalizar el tema sobre el sentido de la audición, que la función auditiva es la función sensorial más importante para el proceso de maduración cerebral del ser humano. Con la audición de la palabra, el ser «antropos» se «humaniza», se «culturiza», dando al cerebro la experiencia sensorial razonada, base de la maduración cerebral de la persona.

Continuaremos este recorrido básico sobre los sentidos.

Dr. J. de Haro

Bibliografía

1 Coren, S.; Ward, L.M.; Enns, J.T.: El sistema auditivo. Sensación y Percepción. Mc Graw Hill, 5ª edición, 2001, pág. 155-182.

2 Sánchez Malmierca, M.; Merchan Cifuentes, A.: «Estructura y función del cerebro auditivo», Tratado de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. C. Suárez, L.M. Gil-Carcedo, J. Marco, et al., Tomo 2, 2ª edición, Ed. Médica Panamericana, 2007, pág. 969-996.

3 Mora, F.; Sanguinettti, A.M.: Diccionario de Neurociencia. Alianza Editorial, 2004.

4 Barr, R.G.; Hopkins, B.; Green, J.A.: Cryng a Sign, a Symptom & a Signal. Cambridge University Press, 2000.


Sensorialidad básica (1): la realidad ingenua
Sensorialidad básica (2): los filtros de la realidad
Sensorialidad básica (3): la multiplicidad de los sentidos
Sensorialidad básica (4): la diversidad táctil
Sensorialidad básica (5): presión, vibración y cosquilleo
Sensorialidad básica (6): la importancia clínica del tacto
Sensorialidad básica (7): el dolor
Sensorialidad básica (8): dimensiones del dolor
Sensorialidad básica (9): la visión
Sensorialidad básica (10): alteraciones de la visión
Sensorialidad básica (11): la audición
Sensorialidad básica (12): psicoacústica

 

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