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PERCEPCIONES


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Sensorialidad básica (12): psicoacústica
[Basic sensoriality (12): psicoacoustics]
Josep de Haro Licer
Hospital de Badalona

La audición consiste en la capacidad de percibir e interpretar las vibraciones moleculares del medio externo.

Como ya hemos indicado, la audición es mucho más que tan sólo oír. A la vez que depende de otros sentidos, la construcción de la función auditiva se elabora con la detección de diversos aspectos:

  1. Los umbrales (mínimas cantidades de estímulos sonoros capaces de provocar sensación). El oído humano es capaz de percibir variaciones de intensidades que van desde una presión sonora de 0,02 micropascales (0,002 mg/mm2) hasta 20 pascales (2000 mg/mm2); recordemos que el cuerpo del hombre está sometido a una presión atmosférica equivalente a 101 325 pascales.
  2. La intensidad (la intensidad o volumen oscila entre 0 y 120 decibelios, siendo el decibelio la variación mínima de intensidad de un sonido que puede ser distinguida por el oído del ser humano). Dentro de este abanico de frecuencias, la voz humana, si se trata de un susurro, se halla en unos 20 db, si se trata de una conversación normal el nivel es de 65 db y por último el grito alcanza unos 80 db.
  3. La altura (nos permite, clasificar los sonidos en frecuencias agudas, medias y graves; el número de frecuencias de la audición en el hombre cubre el espectro que va de los 20 hercios (Hz) y 20 000 Hz, llegando incluso a los 27 000 Hz en los niños. Dentro de esta franja, la mayor eficacia auditiva se localiza entre los 1000 Hz y 5000 Hz.

La función auditiva se complica un poco más al estar preparada para oír antes de lo previsto, ello ocurre cuando aparecen sonidos de frecuencias distintas con intensidades, cada una de ellas, inferiores a los umbrales de percepción humana, pero que al aparecer de forma simultanea, su suma, alcanza los niveles de audibilidad. Es decir que aquellos sonidos que por sí solos no podrían ser escuchados, al aparecer junto a otros, se transforman en audibles.

La altura de los sonidos, corresponde a un espectro en notas musicales de 10 octavas de la escala musical). En la que la altura tonal da la sensación de más intensidad cuanto más aguda es la nota; una nota musical como el «la», se percibe como de más volumen, que un «do» en esa misma escala.

  1. La sonoridad (crea percepciones subjetivas de intensidad, de tal manera que para un mismo volumen de sonido la sensación subjetiva depende, entre otros factores de la frecuencia. De este modo, un sonido grave necesita más volumen que uno agudo para ser percibidos con igual intensidad). Los sonidos muy débiles, requieren poco aumento de nivel de su volumen para tener sensación de un importante aumento de sonoridad. La duración del estímulo influye, de tal manera, que estímulos breves requieren más intensidad para ser equivalentes a estímulos largos y de menos intensidad. Lo biaural proporciona el doble de sonoridad que la monoaural.
  2. El timbre (característica que depende del foco emisor). Por medio del timbre, una misma nota musical, puede ser distinguida si es producida por un violín o una trompeta.
  3. La discriminación (¿cuánto deben diferir dos sonidos para que se escuchen como distintos?). El sistema auditivo puede distinguir diferencias que van de un 5 % a un 20 %.
  4. El enmascaramiento (la presencia simultánea de sonidos que interactúan reduciendo la percepción de otros). Hay enmascaramientos simultáneos (cuando aparecen al mismo tiempo el sonido principal y otros sonidos), el enmascaramiento prospectivo (cuando antes del sonido principal, aparecen otros sonidos), el enmascaramiento retrospectivo (cuando la percepción de un sonido secundario aparece inmediatamente después del primario), el enmascaramiento central (cuando en un oído se emite el sonido principal, y en al lado contralateral el otro sonido, y el enmascaramiento informativo (debido a interferencias de sonidos muy distintos al principal). En todos ellos el efecto consiste en reducir la captación del sonido al cual se quiere prestar atención.
  5. Las bandas críticas (percepciones de más sonoridad al unir ciertas frecuencias, de tal manera que la presencia simultánea de ellas, siempre originan más sonoridad que la suma de las misma por separado).
  6. La resolución temporal (o capacidad de seguir percibiendo un sonido durante un intervalo de tiempo; generalmente, este intervalo oscila entre un segundo y 100 milisegundos). En la localización del sonido, por debajo de 100 milisegundos de duración, la percepción deja de ser objetiva y se convierte en subjetiva.
  7. La localización (es estereofónica en los tres planos del espacio: horizontal, vertical y distancia). Se basa en la diferencia de llegada de un sonido a los dos oídos, que ha de ser como mínimo de un milisegundo. Podemos decir que el sonido emitido en el mismo eje de un oído, tarda 0,8 ms en llegar al oído opuesto.

La localización, depende del ángulo de llegada; en el plano horizontal, se hace por medio del análisis del tipo de sonido (para las frecuencias inferiores a 1400 hercios, la diferencia de tiempo de llegada de la onda sonora en ambos oídos es importante; mientras que para frecuencias superiores a 1400 hercios, la cabeza hace de pantalla en función de la situación de la fuente del sonido). En el plano vertical, depende de la asimetría y movilidad de los pabellones auriculares (oreja). Somos más sensibles a los cambios de posición de un sonido en el plano horizontal, cuando éste se halla centrado y en frente o en la línea de la nariz, y más sensibles en el plano vertical cuando el sonido se halla en un lado de la cabeza (máxima sensibilidad a 90º con respecto a la nariz).

La reverberación influye en la localización a nivel de cercanía o lejanía. El espectro del sonido depende del hecho que frecuencias agudas dan sensación de cercanía y las bajas favorecen la sensación de lejanía. La imagen visual que identifica un supuesto foco de emisión del sonido depende, a su vez, de si el foco es lejano se percibe como más fuerte, que si está cercano.

  1. El umbral para la audición biaural (bilateral) es la mitad del umbral necesario para la audición monoaural (unilateral).

La audición supone, en primer lugar, poder oír; en segundo lugar, poder escuchar; a continuación, poder entender y, finalmente, poder comprender. Podemos oír muchas cosas a nuestro alrededor (se trata de una capacidad pasiva de nuestro sentido), pero escuchamos sólo una (objeto de la actitud activa que selecciona lo que se quiere atender). Sin embargo, ello es insuficiente para la función humana de la audición, se precisa de un paso superior que consiste en entender lo que se oye, que a su vez debería ser culminado con la capacidad de comprender lo oído (distinguiendo entre lo que se verbaliza y lo que se quiere dar a entender).

El sentido del oído nos sirve como ejemplo para tomar conciencia de que el proceso sensorial, en cualquiera de nuestros sentidos tiene su equivalencia. Cada sentido puede desglosarse en el hecho de percibir (oír, tocar, oler), escuchar lo que se percibe (atender a lo que se está percibiendo), entender lo que se está percibiendo y, para acabar, comprender el verdadero mensaje que aporta cada sentido. Es por ello que podemos decir que oímos, escuchamos, entendemos y comprendemos un estímulo.

Continuaremos este recorrido básico sobre los sentidos.

Dr. J. de Haro

Bibliografía

1 Coren, Stanley; Ward, Lawrence M.; Enns, James T. «El sistema auditivo», en: Sensación y Percepción. Mc Graw Hill. 5ª ed., 2001: 155-182.

2 Sánchez Malmierca, M.; Merchan Cifuentes, A. «Estructura y función del cerebro auditivo», en: C Suárez, L.M. Gil-Carcedo, J Marco, et al. Tratado de Ororrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Tomo 2º, 2ª ed., Ed. Médica Panamericana, 2007: 969-996.


Sensorialidad básica (1): la realidad ingenua
Sensorialidad básica (2): los filtros de la realidad
Sensorialidad básica (3): la multiplicidad de los sentidos
Sensorialidad básica (4): la diversidad táctil
Sensorialidad básica (5): presión, vibración y cosquilleo
Sensorialidad básica (6): la importancia clínica del tacto
Sensorialidad básica (7): el dolor
Sensorialidad básica (8): dimensiones del dolor
Sensorialidad básica (9): la visión
Sensorialidad básica (10): alteraciones de la visión
Sensorialidad básica (11): la audición

 

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