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Claves para hacer más gustosa la comida de los pacientes de cáncer

Blanca Ozcáriz Raventós

 

El sentido del gusto y del olfato en quimioterapia

Uno de los peores efectos secundarios de la quimioterapia es el cambio en la percepción gustativa del paciente.
Hasta los más suculentos platos se convierten en pesadillas acartonadas o metálicas para estos pacientes, provocándoles pérdida de apetito. Esto sumado a las náuseas que el organismo relaciona con el alimento ingerido previamente tiene la peor consecuencia: los pacientes acaban ingiriendo menos calorías justo cuando más energía necesitan para combatir el cáncer.

Beverly Cowart explica que la mayoría de quimioterapias tienen como diana las células de crecimiento rápido. Es el caso de las células gustativas. Las células madre de cada papila gustativa renuevan estas células de forma continua (entre 3 y 30 días).

Yemas sensoriales en una papila caliciforme de lengua de ratón con células del gusto tipo I, II y III, visualizadas mediante anticuerpos fluorescentes específicos

 

«Debido a esta velocidad de crecimiento, los tratamientos quimioterapéuticos también atacan a las células gustativas, destruyéndolas, modificándolas y disminuyendo el sentido del gusto».

Se reduce enormemente el sabor dulce pero la peor consecuencia de la quimioterapia es que los pacientes notan frecuentemente sabores demasiado metálicos y/o amargos. Los compuestos químicos, como la mayoría de medicamentos, entran en el torrente sanguíneo y de ahí pasan a la saliva. La saliva transporta los compuestos químicos a las células receptoras del gusto, que envían señales al cerebro con los sabores «metálico» o «amargo».   Estudios anteriores han demostrado que con el sentido del gusto también pueden percibirse las sustancias que viajan por el sistema circulatorio.

 

La quimioterapia también afecta al olfato

Las células del olfato son terminaciones neuronales con conexión directa al cerebro y también interactúan con la quimioterapia. Cuando renacen, maduran y vuelven a conectarse al cerebro, aunque su regeneración es más compleja y lenta que las gustativas. Por consiguiente, el sentido del olfato se ve menos afectado por la quimioterapia que el gusto.

 

El caso de la radioterapia
La directora de investigación clínica de Monell detalla: «Si la radiación se aplica cerca de la cavidad oral, puede tener efecto negativo en el sentido del gusto. En cambio, eso no sucede si se realiza en otras partes del cuerpo. En terapias cercanas a boca, a pesar de que la radiación se aplica de forma muy localizada, es imposible evitar la afectación de las glándulas salivales. Cuando éstas se bloquean, el paciente siente la boca seca de forma permanente».

Sin saliva es muy difícil percibir el sabor de los alimentos ya que su función es disolver las sustancias sápidas y transportarlas hacia las papilas gustativas.

 

Recuperación del sabor tras el tratamiento
En el caso de la quimioterapia, una vez los fármacos se eliminan del organismo del paciente, se recupera el sentido del gusto con el tiempo.

«La recuperación del sabor después de la radiación puede tardar más que en la quimioterapia; incluso algunos meses. Generalmente se recuperará, pero en algunos casos la radiación daña de forma permanente las glándulas salivales. En este caso, los pacientes pueden recurrir a la saliva artificial».

 

Técnicas y trucos para hacer los alimentos más apetecibles
El cuerpo está programado para relacionar el hecho de sentirse mal con alimentos específicos que acaba de ingerir.

Así, para evitar la aversión a la comida, se recomienda no comer alimentos preferidos 1 o 2 horas antes ni 3 horas después de la sesión de quimioterapia. Se aconseja lo contrario: comer alimentos inusuales para el paciente, o especialmente aromatizados. «Quizás acaben detestando estos alimentos en concreto, pero no tendrá repercusión en su alimentación habitual, una vez acabe el tratamiento» afirma Cowart.
«Si el problema radica en la disminución del sentido del gusto, es conveniente tomar alimentos líquidos. Así se favorece la disolución de los sabores y la introducción de los mismos en las papilas gustativas».

 

Referencias en la red:

•  Why Does Cancer Therapy Make Food Taste Terrible?: Mark Fischetti. Scientific American. 28th November 2014: http://www.scientificamerican.com/article/why-does-cancer-therapy-make-food-taste-terrible1/

•  National Cancer Institute: http://www.cancer.gov/about-cancer/treatment/side-effects/appetite-loss

•  National Cancer Iinstitute: Eating Hints. Before, During, and After Cancer Treatment. NIH Publications. 2011: http://www.cancer.gov/publications/patient-education/eatinghints.pdf

 

Publicaciones:

•  University of Pennsylvania School of Medicine. "How the body's energy molecule transmits three types of taste to the brain." ScienceDaily, 6 March 2013.

•  Karen K. Yee et al. 2013. Lgr5-EGFP Marks Taste Bud Stem/Progenitor Cells in Posterior Tongue. Stem Cells, accepted for publication; doi: 10.1002/stem.1338, 2013.

•  Grignetti, Dominique: “Diet during cancer treatment: ‘metal mouth' and managing your taste buds”. August 18, 2014, City of Hope.

 

Más información:

Recomendaciones para la dieta de pacientes de cáncer

•  Comer a menudo y siempre que se tenga apetito: no esperar a las horas establecidas.

•  Comer despacio y masticar mucho para que una mayor cantidad de alimento contacte con las papilas gustativas.

•  No calentar la comida. En general, los pacientes aceptan mejor la comida fría.

•  Si nos invaden gustos metálicos: Cocinar en recipientes de cristal o en sartenes. También usar cubiertos de madera o plástico.

•  Para evitar los gustos metálicos o a cartón marinar las carnes o aromatizar los platos con hierbas o especias (menta, albahaca, coriandro, comino, canela, etc.)

•  Endulzar las comidas si percibimos constantemente gustos salados, amargos o ácidos, nos puede ayudar.

•  Usar lima o limón, pues los gustos ácidos se perciben más fácilmente.

 

Consulta el libro en The Cancer-Fighting Kitchen de la chef Rebecca Katz

 

 
[+REFERENCIAS]
17/11/2015
 
 
 
 
 
 
 
 
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