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Enigmas aromáticos en la manteca del karité
Por Eva Tarragona
redacta@rubes.es
El karité es un árbol
africano especialmente apreciado por su manteca, muy utilizada en la industria
cosmética y recientemente autorizada para remplazar a la manteca de cacao en la
producción de chocolate. Investigando cómo eliminar los productos residuales en
el proceso de obtención, un grupo de microbiólogos del Instituto de Investigación para el Desarrollo de
París ha encontrado una cepa de Escherichia coli con propiedades
sorprendentes. Esta cepa, presente en los residuos de la manteca y a la que han bautizado como C2, es capaz de
transformar determinados ácidos aromáticos contaminantes, presentes en dicho producto, en moléculas aromáticas no tóxicas como el fenol y el guayacol, muy
utilizadas por la industria química y alimentaria.
Esta curiosa propiedad,
que no comparten las cepas salvajes de la bacteria, tiene evidentes
aplicaciones industriales. Especialmente en un momento en que se están buscando
aditivos naturales que sustituyan a los productos sintéticos, frente a los cuales el consumidor suele mostrar un mayor recelo.
El siguiente paso para
poder desarrollar métodos de producción industrial es averiguar qué región de su
genoma confiere a la cepa C2 esta propiedad. Es posible
que el gen o genes implicados en la transformación de las moléculas
aromáticas estén presentes en todas las bacterias de E. coli, pero tan
sólo se expresen en C2; aunque también cabe la posibilidad de que la
capa C2 tenga genes adicionales que no posee la cepa salvaje.
Por el
momento, el enigma continúa sin resolver, pero es probable que muy pronto las E.coli
C2 trabajen a ritmo industrial para extraer los mejores aromas de la
manteca del karité.
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