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«La calidad es el único
factor que puede afectar a los resultados de una empresa a largo plazo. Mejora
su productividad, pues la sitúa frente a la competencia, y garantiza su
supervivencia».
W. Edward DEMING
Cronología del
desarrollo de la calidad
Las empresas buscan
constantemente métodos que permitan optimizar el funcionamiento de sus
proyectos. Para su mejor comprensión, es preciso situar la noción de calidad en
un contexto histórico.
Podemos distinguir tres
períodos clave dentro de la evolución de la calidad, que corresponden a grandes
cambios económicos:
·
Una primera época, en la
que los intercambios económicos se regían por el artesanado. El cliente depositaba
una confianza absoluta en el buen hacer del maestro, quien se limitaba a validar
el producto en función del uso que se esperaba hacer de él. La calidad se expresaba
en términos de control del producto acabado.
·
Más tarde, en la era
industrial, irrumpen tecnologías innovadoras y nuevos procedimientos de trabajo.
Entre ellas, la nuclear y la aeronáutica. Éstas y otras tecnologías que comportan
riesgos elevados no podían basarse únicamente en la confianza del ser humano,
ya que un fallo menor del sistema podía generar consecuencias desastrosas. Era
preciso, pues, lograr trazar de nuevo los procesos de elaboración de los productos
en un marco de garantía de calidad.
·
Finalmente, la
apertura de los mercados al exterior ha exacerbado la competencia y, por tanto,
la obligación de producir un material de calidad irreprochable desde su la
primera etapa de fabricación: la calidad se globaliza y se convierte en una herramienta
estratégica de las empresas[1].
Aparición de la
herramienta sensorial para responder a los requisitos del mercado
En una sociedad de
consumo centrada en el individuo y deseosa de satisfacer sus menores
placeres, el análisis sensorial desempeña un papel importante ya que permite
comprender las necesidades latentes del consumidor. Éste busca en
el producto, en efecto, un carácter innovador, una originalidad que no expresa
necesariamente de forma verbal, pero que le permite identificarse casi
instintivamente con el producto y asimilarlo como un reflejo de su
personalidad.
Se han hecho, por
consiguiente, estudios de tipo «corriente arriba» (en inglés, upstream), que parten de las
etapas de elaboración del producto,
para conocer las preferencias de los consumidores en términos de sensación
percibida, y saber cómo ellos caracterizan sus percepciones.
Por ejemplo, para los
colores, las herramientas de referencia son apoyos importantes que permiten determinar
la calidad percibida por el consumidor. La carta de tonos Pantone®, por ejemplo,
permite utilizar una gama internacional de colores estandarizados y
reproducibles.
En el ámbito del sonido,
la empresa se ayuda igualmente del útiles auditivos para captar la atención del
consumidor. Es el caso de las piezas publicitarias, diseñadas con diferentes
criterios, en los que importan aspectos como la memorización o la apreciación de la banda sonora.
Estas piezas se sirven de ritmos musicales distintos (exótico, metálico, nostálgico o desacompasado) en función
del objetivo al que se dirigen.
Dos sentidos, el olfato y el gusto,
originalmente predominantes en el universo agroalimentario, son ahora objeto de
cuidadosos estudios en diversas industrias. El olfato aparece, por ejemplo,
en el sector de los productos para el hogar y en la
automoción, sin olvidar los puntos de venta… En este sentido, se realizan
pruebas sensoriales con paneles de expertos para determinar el grado de
difusión aceptable, la dosis mínima detectable y correlacionar estos resultados
con la nota de apreciación global.
Finalmente, el
tacto es un sentido ineludible en los estudios sobre el comportamiento del
consumidor. En efecto, la acción de comprar se inicia con la vista y prosigue
intuitivamente hacia el tacto al tomar el objeto entre las manos. El sentido
del tacto simboliza el paso a la acción tras el impulso de compra y apropiación
(o no) del objeto. Con el propósito de asistir a los industriales a definir
mejor las expectativas de sus segmentos diana, se ha elaborado una herramienta
táctil de referencia, comercializado recientemente con el nombre de Sensotact®. El útil resulta de un gran
valor, ya que permite hablar un idioma único, ya que identifica y cuantifica la
percepción táctil.
Un
útil sensorial puede, por consiguiente, estar asociado a cada uno de los cinco
sentidos y ayudar al diseñador, al ingeniero y al servicio de marketing a
comprender mejor al consumidor. Según las necesidades, puede utilizarse como
un referente, para identificar y determinar las percepciones, o como una
herramienta concreta para disponer de indicadores sensoriales o, aún mejor,
integrarse en un marco de calidad global con el objeto de mejorar los procesos
de elaboración del producto. Para ilustrar este enfoque, tomaremos como ejemplo
el nuevo referente táctil Sensotact®.
Una contribución concreta a la puesta a punto de
procesos sensoriales: el tacto
Presentado
bajo la forma de una maleta con diez descriptores y 50 materiales de
referencia, Sensotact® es como un alfabeto del tacto. Los materiales se hallan indexados en
función de una dimensión táctil (ortogonal, tangencial o estática), de un
descriptor y de una nota de percepción comprendida entre 0 y 100. El referente
así presentado ofrece a los diferentes especialistas de una empresa un lenguaje
común para trabajar sobre el tacto.

Sensotact®
Sensotact® es una herramienta de medida táctil, concebida para permitir una
utilización simple en todas las etapas de un proyecto.
- Es una herramienta de sensibilización del lenguaje táctil que ayuda a la
comunicación. Concebido para todo tipo de materiales, se dirige a
múltiples sectores de actividad. Ayuda a definir objetivamente
términos habituales que se prestan a confusión, como los adjetivos
«flexible», «blando» o «suave», por citar algún ejemplo. Este útil sensorial contribuye pues a
poner en común definiciones consensuadas de las percepciones y sirve de
«léxico» de las percepciones táctiles. Esta medida cualitativa puede ser una
fase preliminar de la medida cuantitativa del producto.
- Permite cuantificar
las percepciones táctiles con más precisión. Cada persona toca el producto a ensayar y cuantifica sus
percepciones táctiles siguiendo diez dimensiones y una escala determinada
del 0 al 100. Las diez notas obtenidas se anotan en una ficha (o programa
de cálculo) para elaborar un perfil sensorial y visualizar las diferencias
significativas entre productos.
- Sensotact®
contribuye asimismo a garantizar la conformidad de un producto con su
prototipo, a disponer de una validación en la salida de la cadena de
producción y a asegurar la estabilidad táctil del producto a lo largo del
tiempo.
- Finalmente, esta herramienta constituye una
referencia para los productos, gracias a la clasificación de las
percepciones táctiles en función de diez descriptores, con vistas a mejorar el producto
final, capitalizar la base de datos o poner a punto los procedimientos.
Por las distintas
funciones que presenta, el referente entra perfectamente en las iniciativas globales de calidad de la empresa, deseosa de comprender mejor a su consumidor y de
satisfacer sus necesidades. El consumidor se coloca así en el centro de las consideraciones que, con base a un marco de calidad,
implican todos los aspectos de una empresa. El objetivo es concentrar todas las
energías y competencias para mejorar continuamente la productividad.
Este referente, común
para todos los equipos el cargo de un proyecto, permite reunir competencias y
combinar las diferentes energías. Lo contrario constituye un freno en exceso
frecuente a la productividad de un proyecto.
La calidad introducida en
la estrategia global de una empresa ha puesto de manifiesto que el triángulo calidad / productividad / satisfacción del cliente es consistente si somos
capaces de integrar la calidad, no únicamente en el proceso de
fabricación de un producto, sino también en su concepción.
Así, la mejora del
producto se enclava en un ciclo de calidad continuo de tipo PDCA (plan-do-check-act),
conocido también como rueda de kaizen[2]. Este método permite
asegurar el control de una serie de procedimientos. Para ello, es preciso
disponer de informaciones mesurables concretas, de referencias que servirán de
indicadores en el seguimiento de las funcionalidades. En el caso del Sensotact®, por ejemplo, el útil integra también
los procedimientos. La calidad global de un proyecto de elaboración de producto
sigue el ciclo siguiente:
u Preparación / Concepción: un protocolo de
sensibilización en el que cada descriptor aparece con sus definiciones,
protocolos experimentales y gestuales. Permite hablar un lenguaje único y ayuda
al equipo de concepción a elaborar el producto y después a comunicarse con los
otros equipos.
v Desarrollo / Acción: permite medir la posibilidad técnica de llevar a la práctica un concepto y sintonizar
la medida de la percepción táctil del producto, con el objeto de establecer una
pseudo-fórmula sensorial. Ejemplo: suave = resbaladizo 75 + nervosidad 15 +
relieve 0 + …
w Control / Validación: Tras obtener la
validación del concepto y los objetivos fijados entre los distintos equipos de
diseño, I+D y marketing, es posible controlar si son significativas las
diferencias entre el producto obtenido y el objetivo fijado, gracias a las
fichas de cálculo integrados en el útil. Tras validar adecuadamente sus
características respecto a las expectativas del consumidor, el producto podrá
continuar el proceso de lanzamiento al mercado.
x Mejora / Desarrollo: esta fase integra las
respuestas con las opiniones expresadas por los clientes. Estas respuestas
pueden integrarse en un protocolo de referencia, completando la base de datos
del producto con los datos táctiles, para transmitir la información a los
quipos de diseño y marketing.
Los industriales esperan
respuestas concretas de sus departamentos de investigación avanzada y
aplicada. La parte instrumental permite determinar claramente la factibilidad
del proyecto y caracterizar físicamente un producto. El dominio sensorial
complementa estas informaciones tratando de la calidad percibida. Con el fin de
hacer estos datos accesibles a todos los agentes de un proyecto, es importante
la sensibilización a las distintas percepciones, por lo que los referentes
sensoriales se convierten en herramientas ineludibles que es preciso saber
hacer accesibles a todos.
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